Me llama Eduard, desde Barcelona. Son sobre las 15:30
“Oye, que los palestinos (sic) se han cargado el World Center de Nueva York, cuídaos mucho…”
Le doy las gracias. Me conecto a Yahoo. Aparece un vídeo espantoso de la primera explosión. Y empiezan a referirse a los otros ataques.
Empiezan a aventurar que la autoría puede ser de otros grupos.
Viene a verme Mariana, otra expat española, también acabada de llegar.
Seguimos navegando. Buf.
Por fin localizo a Tipi:
”Por favor, id a casa cuanto antes y quedaos allí. Está habiendo atentados muy gordos en Estados Unidos…”
Informo a Marie-Françoise. Se queda consternada.
Salgo pitando hacia París. A esa hora, por suerte, no hay mucho atasco.
A las entradas del Périphérique ya empiezan a verse más policias y gendarmes.
Cuando dejo el coche en el garaje, pleno centro de la Ville, me cruzo con alguna patrulla en traje de campaña, boinas rojas o verdes, cara helada y fusil de asalto.
Aprieto el paso. Llego a casa. Le beso. Nos vamos a la TV. Mis padres están viendo TF1. Concentrados, perplejos, preocupados.
Sonreímos a los niños. Álvaro, 7 años, nota que pasa algo gordo. Blanca, 5, inquieta.
Acordamos: Tipi se queda con los niños y yo voy a hacer una compra rápida al súper, por si acaso toca acaparar.
Por el trayecto, voy haciendo llamadas. Todo sigue confuso. Se ve clientela en la tienda, pero no tengo suficiente experiencia para saber si es más de la habitual.
Acábabamos de empezar en París. Justo una semana antes: el martes 4 de septiembre.
Mis padres, siempre dispuestos, e impacientes, vinieron a vernos aquel mismo viernes.
Y una obviedad de las mías:
Esos ataques abrieron una nueva era mundial. Y torcieron muchas vidas. Aún ahora, hace ya 25 años.
Las nuestras no las dañaron, pero sí que marcaron nuestra intensa -y gratificante- estancia allá. Y así hasta hoy.
Nacho Díez David
Urban Tanguista and Toreador
S’Algar, Barcelona…
