Hace cuatro años un país libre y democrático en el corazón de Europa fue invadido por Rusia, país convertido en una dictadura gobernada por un enfermo mental, desgraciadamente no parece haber intención de terminar con el exterminio y genocidio de civiles ucranianos, acabar con ataques sistemáticos a infraestructuras civiles, sistemas eléctricos, calefacción, viviendas y edificios residenciales, un ataque frontal a los principios morales, derechos humanos, tratados internacionales, Convención de Ginebra, crímenes de lesa humanidad, genocidio y tortura injustificable.
Desde hace cuatro años se intenta encontrar una solución diplomática, el problema es que para que dos se entiendan los dos tienen que querer entenderse y es evidente que Putin no tiene ninguna intención de parar la guerra, juega a tenernos ocupados en debates internos y se aprovecha de la debilidad de los gobiernos democráticos prisioneros de mayorías parlamentarias, opinión pública, convocatorias electorales y medias tintas.
Es evidente que las sanciones y la diplomacia sólo sirven para evitar afrontar el verdadero problema, las democracias europeas, la Unión Europea y la OTAN son incapaces de gestionar la situación y se amparan en la diplomacia para procrastinar y no tomar acciones reales.
Todos queremos evitar que esta situación se convierta en un conflicto global, pero no podemos permitir que el evitar el conflicto acabe por provocar una ruptura interna mayor en las democracias europeas y mundiales.
Siempre he defendido que fomentas lo que consientes, consentimos en 2014 que Rusia se apropiara de Crimea y territorios del Dombás, con la connivencia de Merkel y la inoperabilidad de los organismos internacionales, cada día que pasa perdemos fuerza ante el virus del totalitarismo ruso, estamos permitiendo que este virus infecte a países miembros de la Unión Europea y la OTAN, el enemigo ya está en el corazón de los países que pueden luchar por la democracia, países como Hungría, Eslovenia, EEUU, Serbia, Croacia, etc. que ya defienden más al totalitarismo promovido por Rusia que a los derechos fundamentales de la Unión Europea o la OTAN.
Vamos a seguir permitiendo que la corrupción del petrorublo pervierta países debilitando aún más la capacidad de reacción o vamos a dejar de procrastinar y afrontar la realidad, la tercera guerra mundial ya ha empezado, Putin lo sabe, pero nosotros no queremos aceptarlo.
Acabemos con el monstruo antes de que sea demasiado tarde, no se trata de entrar en guerra ni de atacar Rusia, se trata de tomar acciones realmente eficaces sin depender de mayorías de bloqueo de países como Hungría, sanciones que no dejen puertas traseras, golden visas, permisos de residencia a ciudadanos rusos, ayuda real a Ucrania, efectiva e ilimitada, Ucrania está defendiendo Europa, la libertad y la civilización como la conocemos, quien no piense lo mismo está en el lado equivocado de la historia.
Gabriel Aznar Gomila
