Uno se despierta esta mañana y empieza a recibir vídeos de Caracas, en los que se ven objetos volantes no identificados a baja altura; parecen helicópteros. Después, lo que parecen llamaradas producidas por explosiones y expresiones en audio de que el lío ha empezado. Difícil saber si es una fake news o realidad. En pocos minutos llegan noticias de que es verdad, que EEUU ha atacado Venezuela. Después llega la noticia de que se ha producido la aprehensión de Maduro y de su esposa, con dos americanos uniformados, uno de la DEA y otro, supongo, que de alguno de los múltiples cuerpos especiales militares norteamericanos. Aparentemente, y en el momento en que escribo, no se ha producido reacción venezolana al ataque.
Lo que ha ocurrido esta madrugada, hora venezolana, es un golpe norteamericano a la panameña, como se hizo con Noriega.
Hemos vivido la preparación durante meses, progresiva, para hacernos creer que esto es lo normal. Sin embargo, con independencia de lo que cada uno piense, lo que ha hecho EEUU no es lo normal: violación del espacio aéreo soberano de un país, utilización de la fuerza militar, agresión, destrucción.
Hemos vivido una preparación de una película de buenos y malos. Dentro de esta construcción previa del relato hemos pasado por el problema de los resultados electorales de las últimas elecciones en Venezuela; el progresivo movimiento, con todos los dólares que esto cuesta, de armamento como potencia militar destructiva de EEUU a las proximidades del Caribe; las alegaciones de narcotraficante o narcoestado, con un centenar de muertos clasificados y filmados, exhibidos por las televisiones; el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a doña María Corina Machado; el ataque a unas instalaciones portuarias en las que presuntamente se realizan cargamentos de droga con dirección a EEUU, y, por último, el ataque de hoy y la presunta aprehensión —no utilizo la palabra detención porque es ilegal— de Nicolás Maduro.
Todo esto ha sido la configuración escenográfica de buenos y malos en la que, como siempre, los americanos son los buenos y los demás los malos. Esto no es nada tranquilizador para Europa, que se ve absolutamente relegada, nula en el panorama internacional, amenazada por EEUU por las contribuciones a la OTAN y con la advertencia de tarjeta amarilla y expulsión en el tema de Ucrania y Rusia.
Pasados los tiempos en los que creíamos que los Estados Unidos de Norteamérica eran nuestros aliados, dentro de un código de valores democráticos y de derechos humanos compartidos, ya no me puedo creer que este ataque tenga que ver con la democracia, con la libertad y los derechos humanos. Esto tiene que ver más con “Juego de Tronos” y con dinero que con libertad.
Es pronto para evaluar la situación. Recuerden ustedes lo que los norteamericanos hicieron en Irak. Ahí fueron por el tema nuclear y acabaron sacando unas cartas de póker en las que figuraban los enemigos a batir, las figuras de relevancia del juego político iraquí. Aquí han ido por el tema del narcotráfico, pero no se sabe qué ha pasado con los hermanos Rodríguez, ni con los inquebrantables generales bolivarianos de la sagrada patria, ni con Diosdado Cabello, un esbirro, el ejecutor material en la oscuridad del régimen.
Llaman algunas cosas la atención: la patria bolivariana. Hay que echarle narices para buscar la legitimación política mediante la elevación a los altares de un ser cruel como fue Simón Bolívar, especialmente para los españoles. La patria es algo manipulable, dúctil. De acérrimos defensores de la patria pueden convertirse en defensores de una patria no bolivariana. No hay problema en esto; el problema es el dinero, cómo conseguirlo y cómo vivir. Todo el sentimiento patriótico es producto de la programación mental. El patriota bolivariano que percibía subsidios puede convertirse en el patriota venezolano, sin Bolívar, fácilmente, resistencia real, aunque organizada, parece que hasta estos momentos no existe. Si los aviones y las avionetas nos colocan a los líderes bolivarianos en diferentes países, se acabó la patria bolivariana y comenzará el ajuste de cuentas. Aquí lo habrá. Polarizar tanto a una sociedad es lo que tiene: los ajustes. Y el venezolano es como es, fácil a las balas, y aquí ha habido mucha ejecución material.
Esto no es una invasión convencional; lo es, pero evidentemente con una base interior. Se parece más a un golpe de estado, con apoyo externo, que a una invasión. Como justificación, el resultado de las elecciones y el Premio Nobel de la Paz de doña María Corina. El silencio o la pasividad del ejército y de una gran parte de la sociedad civil es llamativa. Este operativo no se monta sin un apoyo interior organizado. Estamos, pues, ante un conflicto interno venezolano polarizado en dos mundos, en el que la clase media y profesional no cuenta porque se ha ido del país por millones durante estos últimos años. Está la Venezuela de la burbuja, que paradójicamente se mueve en el dólar, y la Venezuela popular, fuera de la burbuja de la riqueza del régimen, que es la del bolívar y es la base de sustento teórico del régimen. El resto de Venezuela está por donde ha podido.
Tampoco perdamos de vista que estamos ante un golpe de Estado de la derecha económica venezolana. Es un golpe de derechas; olvidémonos de que es democrático, y no sabemos adónde va a llevar. Tampoco sabemos cuál va a ser la reacción de los militares adeptos al régimen, que pueden verse acusados de narcotraficantes. El viaje de Delcy Rodríguez y Ábalos y Koldo, en Barajas, está ahí. El dinero ha volado desde Venezuela a otros países. Hay que dejar pasar las horas antes de saber qué pasa. Si Chávez llega al poder es como reacción contra la Venezuela saudí, la riqueza y la corrupción. No sabemos si esto es lo que vuelve o si es otra cosa.
La población está muy dividida y esta división se traslada incluso a la comunidad venezolana de Menorca. En estos momentos, con fuertes tensiones internas, unos de acuerdo con lo que pasa y otros en contra y a favor del régimen. Es una comunidad con una importante personalidad propia y plenamente integrada en la isla, dentro de su permanente recuerdo y visión de la cultura venezolana.
La pregunta es: ¿por qué EEUU ha gastado tanto dinero en todo esto? Descartamos que sea por la libertad y los derechos humanos. Vamos a lo económico. Lo que se busca aparentemente por parte de EEUU es un control geoestratégico del Caribe y de la región en unos momentos en que la presencia rusa y china se ha consolidado, además del apoyo del régimen cubano. Venezuela tiene recursos cuyo control es estratégico en el “Juego de Tronos” que vivimos: petróleo, gas, agua dulce, oro, plata, uranio, torio, litio, coltán, tierras raras, hierro de alta calidad, aluminio y bauxita. El petróleo venezolano es de una calidad natural que es de vital importancia para USA, ya que su propia producción no puede alcanzar este nivel de refinado sin un alto nivel de gasto. USA tiene reservas estratégicas de petróleo para 20 días. En torno a 300.000 o 400.000 barriles diarios son comprados en estos momentos por EEUU a Venezuela, mientras que China compra en torno a 800.000 barriles diarios, y se estima que puede absorber la totalidad de la producción de Venezuela en los próximos años. Peligroso para EEUU. La balanza energética de petróleo de EEUU es deficitaria en unos seis millones de barriles, y se considera que el déficit puede ser casi total en 2030. Venezuela tiene la capacidad de producir a medio plazo 5,5 millones de barriles diarios. EEUU necesita una Venezuela dócil y controlada suministradora, y si para esto ha de montar una operación militar, lo hace. El argumento de las drogas no es suficiente, para toda la droga que entra en EEUU y cuando el principal problema es el fentanilo.
La colonia venezolana en Menorca, la Menorca venezolana, es mayoritariamente una colonia no política, sino económica. Ha tenido que salir de Venezuela porque su rico país no le daba los recursos suficientes para vivir de acuerdo a su nivel de preparación y de capacidad, además de no ofrecerle la seguridad personal que cualquier individuo tiene derecho a recibir. Evidentemente, las causas son políticas, pero no olvidemos que la situación económica de Venezuela no solo tiene un origen en la Venezuela interior, sino en las políticas económicas exteriores.
Hay que esperar; aún es pronto para saber cómo va a evolucionar la situación, y no olvidemos que los tiros vuelan fácil allí.
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