La Temporada de Ópera de Menorca ha vivido este viernes una de sus noches más esperadas con la puesta en escena de Un ballo in maschera de Verdi, una obra maestra que no se representaba en las tablas del Teatre Principal desde el año 2010.
El coliseo mahonés vistió sus mejores galas y registró un lleno absoluto para presenciar una producción que ha cumplido con creces las altas expectativas del exigente público local. Bajo la sensible dirección musical de Gaetano Lo Loco y una cuidada dirección escénica a cargo de Giorgia Guerra, la representación logró transmitir con maestría y dramatismo el complejo triángulo amoroso entre los personajes de Riccardo, Amelia y Renato.
El peso vocal y dramático de la velada recayó en un elenco de primer nivel internacional comandado por las voces de Celso Albelo, Erika Grimaldi y Simone Piazzola. Los solistas estuvieron magníficamente arropados por la Orquesta Sinfónica de Baleares y el Cor d'Amics de s'Òpera de Maó, pieza fundamental en el éxito de este título verdiano.
La ópera sale a la calle
El éxito de la función no se limitó al interior del teatro. Fuera de los muros del Principal, unas 600 personas pudieron disfrutar y vibrar con la representación en directo gracias a la pantalla gigante que se instaló para la ocasión en la calle de Ses Moreres, democratizando el acceso a la lírica en una noche espléndida.
La vertiente social de esta producción continuará este sábado a partir de las 17:00 horas, momento en el que la retransmisión de la función grabada se emitirá para los ancianos internos en 14 geriátricos y centros de día de Menorca, acercando así la ópera a los colectivos que no pueden desplazarse.
Tras este gran impacto inicial, el Teatre Principal de Maó ya se prepara para bajar definitivamente el telón de esta producción con la segunda y última función de Un ballo in maschera, que se celebrará este domingo 31 de mayo a partir de las 20:00 horas.
