Sant Climent vivió este sábado una jornada histórica con la recuperación de la procesión de María Auxiliadora, una tradición religiosa que no se celebraba en el pequeño rincón de Maó desde hacía 63 años y que volvió a recorrer las calles en un ambiente marcado por la emoción, la devoción y la solidaridad.
La salida de la imagen desde la parroquia reunió a numerosos vecinos y familias en una cita muy especial. La procesión, organizada por la parroquia de Sant Climent, formó parte además de los actos solidarios impulsados este fin de semana para recaudar fondos destinados a la investigación del síndrome de depleción del ADN mitocondrial tipo 9 que padece Quim, un niño de Sant Climent afectado por esta enfermedad ultrarrara.
La recuperación de esta tradición religiosa había sido impulsada por miembros de la parroquia y de la comunidad vecinal, con el objetivo de devolver al enclave una celebración que durante décadas formó parte de la identidad de Sant Climent. Según explicó la propia parroquia en su hoja parroquial, la intención era “hacer más cercana a María a sus hijos” y recuperar un símbolo muy ligado a la historia local.
