La lectura es una de las actividades culturales más antiguas de la humanidad y, lejos de perder vigencia, sigue siendo hoy una herramienta clave para el desarrollo personal y social. Leer no es solo descifrar palabras impresas en un libro o en una pantalla: es abrir ventanas a nuevos mundos, ideas y formas de entender la realidad.
A través de la lectura, las personas pueden viajar en el tiempo, conocer culturas lejanas y vivir experiencias que difícilmente formarían parte de su vida cotidiana. En una sociedad cada vez más acelerada, dedicar tiempo a los libros se consolida como un hábito esencial para el bienestar mental y emocional.
Un ejercicio clave para la mente
Uno de los principales beneficios de la lectura es su impacto directo en el cerebro. Leer de forma habitual mejora la concentración, amplía el vocabulario y estimula el pensamiento crítico. Durante la lectura, el cerebro trabaja activamente interpretando, imaginando y relacionando información, lo que favorece el aprendizaje y refuerza la capacidad de análisis.
Diversos estudios destacan que mantener el hábito lector ayuda a preservar la agilidad mental a lo largo de la vida, convirtiéndose en una práctica especialmente recomendable en todas las edades.
Leer también educa las emociones
La lectura no solo informa, también conecta con las emociones. Las historias permiten identificarse con los personajes, comprender sentimientos ajenos y desarrollar la empatía. Un buen libro puede acompañar en momentos difíciles, provocar la risa, emocionar o ayudar a observar los problemas desde una nueva perspectiva.
Este componente emocional convierte la lectura en una herramienta valiosa para el equilibrio personal y la salud emocional, algo especialmente relevante en contextos de estrés o incertidumbre.
Una base fundamental en la educación
En el ámbito educativo, la lectura es una pieza clave desde la infancia. Fomenta la curiosidad, la creatividad y el amor por el conocimiento. Los niños y niñas que leen con regularidad suelen tener mayor facilidad para expresarse, escribir y comprender el entorno que los rodea.
Por este motivo, tanto la familia como la escuela juegan un papel fundamental en la promoción del hábito lector desde edades tempranas, una tarea que también refuerzan bibliotecas, centros culturales y actividades comunitarias presentes en Menorca.
Un espacio de calma en el día a día
Más allá del aprendizaje, la lectura ofrece un espacio de calma y reflexión. Dedicar unos minutos al día a leer es un acto de cuidado personal y cultural que ayuda a desconectar del ritmo diario y a reconectar con uno mismo.
En definitiva, leer no solo nos informa: nos transforma, nos hace crecer como personas y contribuye a construir una sociedad más crítica, empática y sensible.
*Un artículo de Eva Remolina (AMIC) para Menorcaaldia.com
