CUANDO LA “DOBLE INSULARIDAD” PUEDE COSTAR VIDAS – menorca al día
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CUANDO LA “DOBLE INSULARIDAD” PUEDE COSTAR VIDAS

Joan Triay, portavoz de UPCM


CUANDO LA “DOBLE INSULARIDAD” PUEDE COSTAR VIDAS: INSTAMOS AL IB-SALUT A PONER LOS MEDIOS PARA REALIZAR CATETERISMOS CARDIACOS EN MENORCA

EN IBIZA EL IB-SALUT YA PRESTA ESTE SERVICIO DESDE 2005

En Menorca seguimos sin contar con una sala de hemodinámica para tratar a los pacientes con síndrome coronario agudo, a pesar de que en un infarto, el tiempo que transcurre desde que sucede hasta que el paciente está siendo intervenido, juega un papel muy importante en el estado del músculo cardiaco. Cuanto más tiempo pase, éste puede quedar más deteriorado y las secuelas pueden ser irreversibles.

Es decir, si alguien padece un infarto en Menorca tiene menos probabilidades de sobrevivir que si le sucede en Mallorca o Ibiza, porque en Menorca no tenemos una sala de hemodinámica dónde se pueda practicar un cateterismo cardiaco y en estos casos el tiempo transcurrido es vital. Si en Menorca se contase con estas instalaciones y el personal médico correspondiente podría evitarse el tiempo que transcurre hasta que se consigue que un menorquín pueda ser tratado en la mesa de una sala de hemodinámica con la consiguiente disminución del riesgo para la vida del paciente. Se trata de un ejemplo extremo de los perjuicios para la salud y hasta del riesgo para la vida de los enfermos que sufren un síndrome coronario agudo que puede llegar a provocar la doble insularidad*.

En 2005, el Ib-Salut concertó en Ibiza el servicio de hemodinámica cardíaca con la Policlínica del Rosario, posteriormente se ha ido renovando el concierto. Según fuentes médicas en 2010 ya habían tratado “a más de 1.300 pacientes, no ha habido ningún caso de rotura y/o complicación debida a la técnica, lo que llamamos morbi/mortalidad ha sido mínima en estos años y los resultados, fantásticos. Por lo tanto, como no podía ser de otra manera, en la isla (de Ibiza) disfrutamos de una unidad de hemodinámica cardíaca modélica, que es capaz de tratar al 99% de los pacientes con eficacia y contrastada calidad”. En 2012 por ejemplo se realizaron en esta sala de hemodinámica de Ibiza “cerca de 250 intervenciones cardiovasculares”.

“La sala de hemodinámica de Ibiza fue renovada en 2013 con tecnología que incluye un componente diagnóstico y terapéutico para pacientes con patología coronaria, vascular, cerebrales y otros problemas vasculares. Los casos más habituales que se tratan en la Sala Hemodinámica van desde el infarto agudo de miocardio hasta la angina cardíaca o dolor torácico de riesgo. En total la media de actividad de la sala Hemodinámica es de unos 400 casos al año”. “Del 1 de enero al 31 de julio de 2014 pasaron por el servicio de hemodinámica cardiaca de la Policlínica un total de 232 casos procedentes del Ib-Salut, lo que supone una media de 33 casos mensuales”. Y en 2015 el Ib-Salut renovó el concierto de Hemodinámica cardiaca en Ibiza. Así que desde la Policlínica anunciaron que “esta renovación, junto a la ampliación del servicio permitirá poder tratar de urgencia, inmediatamente al 100 % de la población de Ibiza, cuando lo necesite”. “Gracias a ello, los ataques de corazón podrán ser intervenidos de urgencia sin demoras, mejorando el pronóstico y la atención al paciente, garantizando la posibilidad de tratamiento inmediato…”

El tiempo transcurrido desde los síntomas a la terapia de reperfusión es vital, ya que reduce el tamaño del infarto y las consecuencias adversas clínicas, incluyendo la mortalidad.  La bibliografía médica indica que todos  los pacientes que ingresen dentro de las primeras 12 horas de inicio de los síntomas, relacionados con un infarto agudo de miocardio, deben ser tratados con terapia de reperfusión, con un “tiempo de puerta-balón” (tiempo transcurrido desde que el paciente entra en el hospital hasta que se reperfunde la arteria)  de menos de 90 minutos. Noventa minutos desde la entrada en el centro hospitalario que son una utopía en Menorca.

El equipamiento de una sala de hemodinámica no tiene un coste excesivamente elevado para tratarse de un equipamiento médico avanzado  imprescindible para salvar vidas (390.000 euros  aproximadamente). Y sí el Ib-Salut alegara incomprensiblemente cuestiones de índole económica para no prestar en Menorca un servicio que ya presta en Ibiza desde hace más de diez años, sabemos que en Menorca hay clínicas privadas interesadas en poder ofrecer este servicio en régimen de concierto con el Ib-Salut.

En definitiva, tener el servicio a mano, sin necesidad de desplazamientos entre islas, disminuiría muy considerablemente el riesgo para la vida de estos pacientes y mejoraría la calidad de atención a nuestra población.

Razones por las cuales el Grupo Municipal de UPCM presentará al próximo Pleno del Ayuntamiento de Ciutadella la siguiente Moción:

Instar al Ib-Salut a atender las necesidades de los pacientes menorquines con la misma diligencia con que atiende las de los residentes en Mallorca e Ibiza, minimizando riesgos para la vida de los enfermos mediante la instalación en un centro hospitalario de la Isla de Menorca de una sala de hemodinámica y los medios necesarios para garantizar la misma atención médica a la población menorquina que a la mallorquina o ibicenca que padece patologías cardíacas.

Joan Triay

Portavoz Grupo Municipal UPCM

  • La doble insularidad se define como depender de otras islas a las que ya les afecta la insularidad. O la insularidad de la insularidad.

Los informes del Comité Económico y Social de la UE, del Comité de las Regiones y del Parlamento Europeo coinciden en que todas las regiones insulares sufren desventajas permanentes causadas por su aislamiento y lejanía y en que estos inconvenientes se multiplican en los casos de doble insularidad.

Sólo los que vivimos en las Islas Menores (en Canarias las llaman “islas no capitalinas” en contraposición a Gran Canaria y Tenerife) conocemos y sufrimos el verdadero significado de la doble insularidad. La describen rasgos como el sobreprecio de los transportes, los costes adicionales que debemos soportar por un gran porcentaje de productos, especialmente de primera necesidad, por el simple hecho de residir en una isla menor. Pero la doble insularidad no solo se limita al transporte. Existen otras muchas limitaciones de tipo social que pasan casi desapercibidas en las islas “capitalinas” pero tienen un precio alto en las periféricas: traslados frecuentes o urgentes por problemas sanitarios; estudios universitarios más costosos; desplazamientos para resolver asuntos comerciales, etc. son, entre otras, diferencias que deberían incluirse y tratarse como perjuicios sociales motivados por la doble insularidad.


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