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Menorca recuerda la historia de la difusión de la vacuna en el mundo

La primera vez que se usó en estas latitudes fue en la Isla en 1800, y de aquí viajó por todo el planeta

Calpe y Mahón unidas por la historia de la vacuna
Calpe y Mahón unidas por la historia de la vacuna
En septiembre se hará la expedición que recuerda a Balmis y su viaje por el mundo

El médico militar Javier Balmis tuvo una misión; difundir la vacuna de la viruela que había descubierto sólo unos años antes el inglés Edward Jenner por las colonias españolas de ultramar. Menorca había sido inglesa hasta 1802 y aquí es donde se usó la vacuna antes que cualquier otro territorio español. Balmis tenía que llevar este fabuloso remedio por todas las colonias españolas. Unas 400.000 personas habían perdido la vida a finales del siglo XVIII por culpa de esta enfermedad y Balmis podía poner fin a su expansión.

La Asociación de amigos y grandes navegantes y exploradores españoles (AGNYEE) ha organizado para el 13 de septiembre una expedición conmemorativa de esa proeza que llevó a dar la vuelta al mundo al remedio médico con el empuje de este médico de Calpe (Alicante) y otros expedicionarios que siguieron su cometido. De hecho, la travesía se realizará de Calpe a Mahón con una flotilla de veleros.

El trazado de la ruta ya se han dispuesto y están abiertas las inscripciones para que armadores o tripulantes puedan optar a participar de este evento. Como ya se ha hecho en el pasado con otras expediciones, hay un puñado de actos que discurrirán en los puertos por los que pase dicha expedición donde se realizarán conferencias o mesas redondas para difundir la singularidad de la hazaña de estos navegantes españoles, en este caso del médico Javier Balmis y de la difusión de la vacuna como método efectivo para erradicar la enfermedad de la viruela.

Antes de que se descubriera la vacuna propiamente dicha, gracias a la cual se ha conseguido erradicar la viruela, se utilizaba una técnica conocida como variolación. Consistía en extraer, a una persona que estuviera ya en la última fase de la enfermedad, líquido de sus pústulas e inoculárselo a otra persona, mediante una incisión hecha en el brazo. El receptor se infectaba, pero rara vez moría, al recibir una dosis reducida de virus.

En 1796 durante el momento de mayor extensión del virus de la viruela en Europa, un médico rural inglés, Edward Jenner, observó que las ordeñadoras de vacas lecheras adquirían ocasionalmente una especie de «viruela de vaca» o «viruela vacuna» (cowpox) por el contacto continuado con estos animales, y que era una variante leve de la mortífera viruela «humana», contra la que quedaban así inmunizadas. Adaptó la técnica de la variolación, extrayendo el líquido de las pústulas de la ubre de una vaca enferma para inoculárselo a James Philips, un niño de 8 años. El pequeño mostró síntomas de la infección de viruela vacuna, pero mucho más leve, y no murió. El resto de los niños inoculados respondieron sorprendentemente bien y quedaron inmunizados contra la viruela humana.

Pero Jenner hizo otro importante descubrimiento: se dio cuenta de que esta infección podía transmitirse de una persona a otra. En el lugar en el cual se había introducido el líquido, el receptor desarrollaba pústulas; y el líquido que se acumulaba podía extraerse y emplearse para administrar nuevas vacunas.

En Menorca se utilizó este nuevo sistema en algún caso, pero no de manera masiva entre la población. La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna comenzó con el flete del navío María Pita que llevaba a veintidós niños; Balmis como prestigioso cirujano; dos médicos asistentes, dos prácticos, tres enfermeras y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de La Coruña Isabel Zendal Gómez.


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