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Guerra a la procesionaria

Es ahora, en invierno, cuando los nidos se pueden ver en los árboles afectados

Un nido para pasar el invierno
Un nido para pasar el invierno
La procesionaria vuelve cada año a Menorca

Las larvas de la procesionaria aparecen en el primer cuatrimestre del año, cuando hace más frío. Los bolsones blancos que pueblan los pinos indican su presencia y hay diferentes formas de combatirlos. Fundamentalmente se trata de abrir el nido para que las larvas no puedan continuar con su letargo invernal.

Cada bolsa está fabricada con hilos de las propias larvas y alberga entre uno y dos centenares de ejemplares. Hacia el final del día las orugas salen de la bolsa para busca comida de forma alineada formando las procesiones y antes de que vuelva el frío de la noche vuelven al nido. Se alimentan de los brotes de los árboles y de las hojas de árboles y particularmente de pinos. Por eso se alimentan de los pinares, debilitándolos, pero sin llegar a matarlos.

Entre los meses de abril y mayo dejarán las alturas y, en procesión, irán a buscar un lugar adecuado para enterrarse. Bajo tierra se transformarán de oruga en mariposa.

Las larvas u orugas de la procesionaria tienen en el dorso unos pliegues o sacos donde se enconden, agrupados, una gran cantidad de diminutos pelos urticantes de color naranja que transmiten alérgenos.

Al molestar a las larvas o si se mueven, se abren los sacos liberando millares de pelos urticantes a la atmósfera que, si se ponen en contacto con la piel de las personas o animales, producen reacciones alérgicas, y suponen un riesgo para la salud ya que provocan irritación de la piel en forma de sarpullido o erupción en el cuello, los brazos, las piernas y el torso, irritación de los ojos (conjuntivitis) y problemas respiratorios. En algunas ocasiones los síntomas pueden durar varias semanas.

Técnicamente se considera plaga cuando la irrupción súbita y multitudinaria de estos insectos provoca diversos tipos de perjuicios. En la hemeroteca insular rescatamos episodios que han afectado a zona boscosas, relativamente densas y con afectación para los habitantes de esas zonas, como Sa Roca en Es Mercadal o Cala Galdana en Ferreries.

La profusión de nidos y ejemplares varía según el año por lo que se cree que responde a un ciclo natural. La fumigación, utilización de feromonas, inyectar ciertos fitosanitarios al tronco de los árboles o pegar tiros a los nidos son algunas de las soluciones aplicadas hasta la fecha. Entre sus enemigos naturales cabe destacar que algunas especies de aves son grandes consumidoras de las larvas.


Comment

  1. … en abril salen en procesión, provocando urticaria a su paso, esa plaga … pero bueno, el año pasado no salieron… y este año tampoco lo harán, hemos tenido un agradable paréntesis de tranquilidad en las calles…

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