“¿Por qué miente más que habla?” – menorca al día
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“¿Por qué miente más que habla?”

Un artículo de Miguel Lázaro

"El pretexto es ocultar la verdad, ganar, siempre ganar".
"El pretexto es ocultar la verdad, ganar, siempre ganar".

Reconozcamos que nadie mea colonia y quien más que menos todos hemos utilizado el ardid de la mentira. Reconozcamos que pueda haber mentiras homeopáticas que tengan más o menos una función adaptativa, esas que llamamos mentiras piadosas, esas que contienen un efecto auto- tramposo y que justificamos “que lo hacemos por los demás “pero que en el fondo las hacemos egoístamente para salir airosos de algunas situaciones o no hacernos cargo de las consecuencias que se derivarían si dijéramos la verdad.

Es evidente que hay ciertos contextos en los cuales se normaliza la mentira, que es utilizada en sobredosis y con una intencionalidad clara, manipuladora perversa. El que se lleva la palma es el ámbito político, que además goza del poder de amplificarla a través del control de los médicos y de los mediáticos. Ni Goebels lo haría mejor.

Ahora bien hay seudolíderes políticos, que se comportan como mentirosos compulsivos y recurrentes. En cualquier contexto y situación. El pretexto es ocultar la verdad, ganar, siempre ganar. Son pequeños rateros omnipotentes que no respetan a nadie. La mentira es contagiosa y crea adicción. Es necesario un entorno cómplice que machaque una y otra vez con el relato construido desde el engaño.

¿Por qué miente una y otra vez? ¿Como puede soportarlo? ¿Por qué no le afecta el que le pillen siempre con un renuncio? ¿Por qué no se avergüenza? ¿Qué estructura psicológica hay que tener para convivir con la mentira habitual? ¿Qué tipo personalidad fabrica más mentiras compulsivas que la Danone yogures. Una que carezca de activadores de la vergüenza, que tenga una conciencia con muletas, que no tenga sentimientos de culpa, que no respete a los demás y para la cual, el fin justifique los medios. Una para la que todo vale.

Una lo suficientemente narcisista que no le importen los demás y sea ombligocéntrica. Una que a la que no le importe la obscenificación del espacio público. En estos momentos de desazón, hay que recatar la sabiduría de los maestros, Castilla del Pino: “Una vez descubierto lo falso se impone la impostura y la sobreactuación tratando de proyectar la mejor imagen posible a la ciudadanía”. El espacio político a la sazón está lleno de impostores, pero uno se lleva la palma.

Y aquí hay que volver a recurrir al grupoanalista vasco, Jose Maria Ayerra,” los falsos líderes, incurren en impotencia interna, recubierta de repotencia externa y megalomanía con la que nos recrean de forma cotidiana, en la confianza de que un ambiente de confusión y miedo será suficiente garantía de credibilidad del engaño. Véase si no el esperpéntico espectáculo que nos ofrecen diariamente estos seudolíderes, convertidos en pequeños rateros onmipotentes y mentirosos”.

A mí estos líderes actuales carentes de madurez, me recuerdan a los míticos y legendarios pájaros Oozlum . Déjenme que me explique Oozlum era un fabuloso pájaro de leyenda que tenía la característica de volar hacia atrás, la cola hacia la frente y la cabeza en la popa. De este modo nunca sabía hacia dónde iba, pero jamás perdía de vista de donde procedía. Hay que admirar la contraintuitividad del “pájaro” en cuestión. ¿Pero a dónde nos llevan en su huida hacia delante?

¿Por qué miente una y otra vez?: porque quiere, por el goce, porque ha construido su vida engañando y porque ahora es un adicto al poder. Su alergia a la verdad no se cura. ¿Ahora bien porqué lo toleramos?

Ya saben en derrota transitoria pero nunca en doma.


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