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Esquivar la pobreza energética

El aumento del precio de la luz, derivado de la crisis energética, urge alternativas

Soplan nuevos tiempos para la energía
Soplan nuevos tiempos para la energía
Foto: Pixabay

Menorca se abastece de energía eléctrica producida por la quema de combustible fósil. Algo muy contaminante y que, en el levante insular, deja en el aire partículas que no conviene respirar. La parte positiva es que ya hay un plan para sustituir fuel-oil por gas natural que, aun siendo también un combustible fósil, no genera contaminación. Además, la chimenea de la central del puerto de Maó tiene un sistema de filtrado adicional desde hace poco que elimina la mayor parte de las partículas nocivas de la combustión.

Sin embargo, el precio de la luz sigue subiendo y todo apunta que continuará siendo así. Esto implica que en breve tendremos que poner en práctica una alternativa que no nos haga depender de la electricidad de la red.

Los especialistas recuerdan que hoy no se puede hablar de una única alternativa si no de una suma de acciones que ayuden a que el golpe económico de la subida de energía no nos impacte de manera grave.

En la lista de cosas que hay que cambiar, la primera y probablemente más importante es gastar menos. El ahorro en el consumo se ha vuelto primordial. Vigilar el consumo de cada aparato. Valorar si es necesario que esté conectado. Conocer con detalle el régimen de pago que tiene nuestro contrato, los kilovatios contratados, si se corresponde bien a nuestras necesidades, si podemos acogernos a una mejor oferta o régimen de pago.

Aquello que nos ha resultado complicado de entender en el pasado (entender la factura de luz de nuestra casa) ahora debería ser ya un episodio controlado.
La alternativa de la que más se habla es la de placas solares fotovoltaicas. En efecto es una propuesta muy a tener en cuenta puesto que actualmente hay ayudas. Sin embargo no deja de ser una inversión. Hay que pedir presupuestos y valorarlo. También se puede plantear como una inversión entre varios vecinos.

No olvidemos la termo solar que no hay que confundir con la fotovoltaica. La termosolar está destinada a conseguir calentar agua con el calor del sol. También tiene cada vez más éxito para cocinar. Sin coste (siempre y cuando haya sol directo) puede suponer una alternativa muy válida, aunque hay que coger un poco de práctica y ser paciente puesto que tarda un poco en estar lista la comida.

Si miramos el paisaje insular veremos aún los vestigios de viejos molinos. La fuerza del viento puede ser un importante generador de electricidad. E incluso, si no produjera electricidad, tal y como hacían nuestros abuelos, se puede sacar buen provecho de la Tramontana por el uso mecánico que ejerce. Imaginación al poder.

Otro recurso es la biomasa. Los bosques y espacios vegetales de la isla están esperando que alguien se de cuenta del potencial energético que tienen. Además de ser un beneficio para la prevención de incendios. En los últimos años se han generado varias iniciativas que han ido encaminadas en desbrozar zonas de ramas secas y matojos aunque generar en la propia isla los pelets (briquetas de serrín comprimido) que son el combustible de las calderas más ecológicas del mercado tiene el inconveniente del elevado grado de humedad que tenemos aquí. De todas maneras, no nos olvidamos de las posibilidades de la biomasa mientras seguimos apuntando opciones.

La siguiente opción es la generación de gas a base de la putrefacción de basura. La planta de Milà tiene un interesante proyecto en el que la generación de metano se controla y optimiza para conseguir que se obtenga un producto rentable de los desechos que llegan habitualmente allí.

Otra opción que Menorca podría abrazar es la energía maremotriz. El movimiento de las olas del mar es regular, continuo y genera energía aprovechable y renovable. No mucha quizás pero, teniendo en cuenta la cantidad de mar que nos rodea, no habría que despreciar su uso.

Y ahora viene la pregunta del millón; ¿cuál de estas opciones es la que nos salvará de la pobreza energética? Probablemente ninguna por sí sola. Vamos a tener que aprender a sacar provecho de todas ellas y combinar nuestras propias opciones para que cubra nuestras necesidades. Y eso nos devuelve al primer consejo; ahorremos y no malgastemos el recurso. Se ha puesto caro de verdad y merece la pena que nos lo empecemos a mirar.


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