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Un estudio revela mortalidades masivas por calor recurrentes en el Mediterráneo

Estos testimonios no son aislados y cada vez son más frecuentes, detalla el estudio liderado por el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC)

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Septiembre marcó una media de 24,6 grados en Menorca, 2,2 grados por encima de lo habitual.

Un estudio en el que han participado investigadores del CSIC en Baleares y que ha estudiado eventos de mortalidad masiva de especies marinas por olas de calor en el Mediterráneo, indica que no son episodios aislados sino recurrentes y que cada vez son más frecuentes.

El reciente estudio, liderado por el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC), muestra que entre 2015-2019 el Mar Mediterráneo experimentó olas de calor marinas que provocaron eventos de mortalidad masiva de especies marinas.

Dicho estudio, publicado en “Global Change Biology”, lo han realizado 33 equipos de investigación de 11 diferentes países, entre los que se encuentran el Centro Oceanográfico de Baleares (COB, IEO – CSIC) y el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del CSIC en las Islas Baleares, Imedea, ha informado la representación del CSIC en el archipiélago.

Con el gran número de equipos que han participado se ha podido obtener una abundante base de datos sobre los episodios de mortalidad en especies marinas que indican, además, que estos episodios no son aislados, sino recurrentes a lo largo de todo el Mediterráneo, y que cada vez son más frecuentes.

La investigación recopiló información sobre estudios de campo acerca de la presencia de mortalidad masiva de especies bentónicas marinas (asociadas al fondo marino). Estas mortalidades masivas afectan a especies estructurales clave de los ecosistemas marinos como corales, gorgonias y esponjas, cambiando por completo los ecosistemas, causando una pérdida de complejidad, robustez y biodiversidad.

El estudio muestra que estos episodios serán más frecuentes en el futuro.

El investigador del Imedea, Eneko Aspillaga, destaca “la importancia de los grandes esfuerzos colaborativos entre investigadores de diferentes países para dar respuesta a los grandes retos ecológicos que supone el cambio climático. Sin este tipo de estudios es muy difícil abordar el efecto de cambios tan masivos y a una escala tan grande como los derivados del cambio climático”.

Aspillaga destaca la oportunidad con la que se ha conocido este informe: “Este estudio justo se ha publicado -por casualidad- en un momento especialmente oportuno debido a la ola de calor que estamos viviendo durante el último mes”.

Este año se están batiendo récords en la temperatura del agua, lo que seguramente pasará factura en los organismos sensibles al cambio climático. Este artículo pone de manifiesto la necesidad extrema de revertir las tendencias de emisión de gases de efecto invernadero, ya que si no, lo único que podemos hacer es ser testigo de una imparable degradación del medio ambiente”.

Por su parte, la investigadora del COB Maite Vázquez Luis remarca que “la colaboración entre científicos mediante el intercambio de información y transferencia de conocimiento entre estudios que pueden ser a pequeña-media escala, produce como resultados el poder abordar grandes problemas a gran escala, generando resultados muy robustos”.

Aspillaga formó parte del equipo de la Universitat de Barcelona, que desde hace años realiza el seguimiento de las áreas marinas de los Parques Naturales de Cataluña y que aportó datos sobre la mortalidad de los organismos sensibles al cambio climático observados en los Parques Naturales del Cap de Creus y el Montgrí, les Illes Medes y el Baix Ter.

Algunas de las especies objetivo del seguimiento fueron la gorgònia roja (Paramuricea clavata) y el coral rojo (Corallium rubrum), organismos especialmente sensibles que sufren mortalidades elevadas cuando están expuestas a temperaturas más elevadas de lo normal durante períodos largos.

Además, desde 2017 el mismo equipo comenzó a realizar una monitorización bianual de la mortalidad de organismos bentónicos para extender el seguimiento a otras especies.

Otra contribución a este estudio la realizó Nuria Marbá, investigadora del Imedea y experta en Posidonia oceanica, aportando datos de dicha especie. Las praderas de posidonia constituyen uno de los hábitats más emblemáticos del Mediterráneo y es una de las especies más afectadas por los episodios de mortalidad.

Los investigadores consideran necesario conocer la relación que existe entre la exposición al calor y las respuestas biológicas de las especies.

David Díaz y Emma Cebrián, investigadores del COB y el CEAB, respectivamente, lamentan que hasta la fecha la alta variabilidad de las respuestas observadas entre especies y poblaciones a escalas espaciales y temporales muy diferentes haya minado la capacidad de los científicos de explorar esta relación. EFE


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