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La historia en común entre Menorca y Gran Bretaña

El nexo cultural se refleja en muchos aspectos aún hoy; la arquitectura, la lengua o la gastronomía, por ejemplo

Recreación histórica en Es Castell
Recreación histórica en Es Castell
Foto: Menorcaaldia.com

El fallecimiento de la Reina de Inglaterra ha entristecido a todo el mundo. Más si cabe aquellos territorios que tuvieron alguna relación con el imperio británico, como es el caso de Menorca.
La isla fue invadida por los británicos en 1708, durante la Guerra de Sucesión Española y reconocida oficialmente como territorio bajo soberanía británica a raíz del Tratado de Utrecht (1713). Fue durante más de setenta años una dependencia británica (y el puerto de Mahón una base naval británica en el Mediterráneo).

En el siglo XVIII la presencia británica refuerza su importancia durante el mandato de Richard Kane, quien impulsó la economía de la isla asentando un modelo más mercantilista y liberal. Fue entonces cuando el puerto de Mahón se convirtió en un centro comercial y de contrabando de primer orden en el Mediterráneo. Ciudadela pierde la capitalidad que ostentó hasta entonces. La influencia británica se puede apreciar en la arquitectura local, en la gente, en la antroponimia de algunos linajes como Victory, propios de la isla y de Gran Bretaña. También la influencia anglosajona se puede notar en el idioma y el campo, que cambió radicalmente después de la llegada de los británicos a la isla.

Durante la guerra de los Siete Años, Menorca fue tomada por Francia (1756). Sin embargo, por el Tratado de París (1763) Gran Bretaña ganó el control de la isla. Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, que también involucró a Francia y a España, fuerzas franco-españolas derrotaron a las fuerzas británicas y recuperaron la isla el 5 de enero de 1782.
Fue otra vez invadida por los británicos en 1798, durante las guerras contra la Francia revolucionaria. Fue entregada a España, final y permanentemente, en virtud del Tratado de Amiens en 1802.

En Menorca se celebra aún el ‘Dia d’enganyar‘ el primer día de abril, como en Gran Bretaña. El color rojo de muchos edificios o detalles arquitectónicos de balcones cerrados o la distribución y diseño de las calles de algunos pueblos son influencia británica. El Camí d’en Kane, antigua arteria de comunicación para unir el poniente y el levante insular, es una aportación británica.
Las torres de defensa en el perímetro costero tiene origen inglés.
En el léxico local también se han conservado palabras que provienen de la cultura anglosajona.


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