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Estos son los nuevos libros que está a punto de editar el IME

Las ediciones menorquinas se incrementarán en el mes de abril con la llegada de la fiesta del libro

Nuevos libros para completar la biblioteca
Nuevos libros para completar la biblioteca
Foto: Pixabay

El Institut Menorquí d’Estudis tiene una sección literaria activa y que genera títulos con asiduidad. Tanto es así que en las últimas fechas han publicado tres obras de gran interés.
Uno de ellos gira entorno a la biografía del periodista Sadurní Ximénez y Enrich (Mahón, 10 de marzo de 1853 – París, 25 de marzo de 1933), que cubrió algunos de los conflictos bélicos más importantes de la segunda mitad del siglo xix. Hijo de familia acomodada, desde muy joven destacó en el mundo del periodismo. En 1876 lo encontramos escribiendo crónicas sobre las guerras carlistas para diferentes publicaciones menorquinas y ya al año siguiente ejercía como corresponsal del semanario madrileño La Academia relatando la Guerra ruso-turca (1877–1878).

A finales de siglo, lo encontramos en Mogilev (Imperio ruso) después de haberse casado con una dama de la nobleza rusa. El hecho de que su suegro fuera general zarista, le abrió las puertas de los círculos de poder imperial y debido a ello, parece que hizo expediciones de espionaje contra los británicos en las fronteras de la India. Igualmente, continuó ejerciendo el periodismo cubriendo conflictos como la guerra italo-abisinia (1896) o la revuelta de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano en 1908.

Siempre se caracterizó por un talante conservador y reaccionario que casaba muy poco con la mentalidad de las nuevas autoridades comunistas. Establecido en Barcelona con su esposa y sus dos hijos, los abandonó para llevar una vida errática pronunciando conferencias y consultando bibliotecas por toda Europa hasta su muerte en París, atropellado por una motocicleta, en 1933.
Fue el primer traductor de Chéjov (de quien era amigo personal) al español.

Otro libro destacado es la revisión del libro Ciutadella vella. Ciutadella vella es una obra narrativa que, de acuerdo con su subtítulo -Recuerdos de un tiempo atrás (Comprende poco más o menos del año 1800 a 1850)-, trata de sintetizar el eje personal de recuperación de la infancia perdida y el colectivo de la Ciutadella vieja de la primera mitad del siglo XIX con una mirada crítica, irónica y siempre bondadosa, que hace emerger la Ciudadela nueva del presente. Nos encontramos, por tanto, ante una obra que bebe del memorialismo costumbrista y quiere ofrecernos la visión de una época pasada sin excluir la vertiente personal de los recursos autobiográficos.
La perspectiva que adopta Joan Benejam en Ciutadella vella es la de un yo narrador que, como ya había hecho en su práctica docente y en muchas de sus obras pedagógicas, entabla un diálogo con un vosotros, los lectores y lectoras del presente y del futuro, como nosotros mismos, para que puedan recuperar la memoria histórica de la Ciutadella amurallada de la primera mitad del siglo XIX.

La tercera obra es el último libro de Alfons Méndez. En la actualidad, el campo menorquín está ocupado por los pastos que alimentan inmersos rebaños de vacas, que proporcionan un excelente queso, que se ha convertido en una de las señas de identidad de la isla. Sin embargo, esta situación es reciente. Menorca forma parte de la gran comunidad mediterránea, y en el curso de los siglos han sido los alimentos de la tríada menorquina -pan, vino y aceite- los que han tenido un papel central en la dieta de los menorquines.
En este volumen se analiza la importancia que ha tenido el trigo -y los cultivos y la ganadería que tomaron relevancia a su lado-, la viticultura -minoritaria a finales del siglo XVII y notable a partir de la incorporación a la Corona británica y el olivo -un árbol presente pero con grandes dificultades para difundirse por nuestra isla.
Ofrece también un recorrido por las diferentes narraciones sobre la agricultura, la alimentación y la gastronomía menorquinas en la literatura de viajes, que nos describen un sugerente panorama del alcance de la dieta mediterránea en nuestra isla.

Y pronto verán la luz otras tres obras. Un hace referencia a la historia del protestantismo. El protestantismo es una de las ramas del cristianismo que sigue los principios teológicos de la Reforma protestante. Los protestantes fueron originariamente grupos de disidentes que, alegando que la Iglesia católica venía incurriendo en numerosos errores teológicos, se separaron de esta en el siglo XVI, en un proceso que se denomina la Reforma protestante. Desde entonces, los protestantes niegan el primado del apóstol Pedro y por consiguiente la sucesión apostólica de los obispos de Roma y la eficacia de los sacramentos. Los protestantes creen en el sacerdocio de todos los creyentes, la salvación solamente por la fe y no por las buenas obras y la autoridad suprema de la Biblia por encima de la tradición apostólica. La huella en Menorca del protestantismo también merece una obra como esta.
El segundo volumen de la vida y obra de Pascual Calbó i Caldés también está a punto de salir. Mientras que el primer volumen se centró en el Tratado de Matemáticas Puras, el segundo permite seguir profundizando en el legado del pintor y profesor de dibujo y pintura y de “matemáticas” en la Menorca británica del siglo XVIII y en los primeros tiempos de la ocupación española (1802). Como pintor, es autor de obras de pintura religiosa, paisaje y, sobre todo, retratos; se sitúa en la transición entre el Barroco y el Neoclasicismo y, en Menorca, inaugura la modernidad artística. Se formó en pintura, escultura y arquitectura en las más prestigiosas academias de Venecia y de Roma y, entre 1778-1780, en Viena, becado por la emperatriz Maria Teresa, para la que trabajó como delineante en la Galería Imperial de Arte del Belvedere. A raíz de un desengaño amoroso, decidió regresar a Menorca, y ya no la abandonó más que para un viaje a América en los años 1787-1790 (Cuba, Nueva Orleans, Santo Domingo), cuya influencia es visible en su obra tardía, que prefigura la pintura de países exóticos que será moda en el siglo XIX.
Debido a una enfermedad que le limitaba la actividad pictórica, decidió dedicarse también a la enseñanza privada de dibujo y pintura y de “matemáticas”, si bien con la vista puesta en la formación de los jóvenes menestrales del isla que debían cubrir las necesidades urbanas y marítimas de la dinámica burguesía comercial menorquina de la época, supliendo la falta de un proyecto educativo oficial tal y como determinaba la cultura de la Ilustración. Con este objetivo, redactó un curso de matemáticas, que se conserva manuscrito, extractando de otras obras los conocimientos aplicados más notables, y lo hizo en catalán. El curso tiene tres partes, relativas a las matemáticas puras (la parte ahora editada), a la física experimental ya la construcción (diseño de relojes de sol, perspectiva, arquitectura civil y militar y construcción naval).

Por último, la revisión de la obra Plantas de Menorca se podrá ver de nuevo en el puesto de venta de libros con motivo de Sant Jordi, en el que el IME junta la mayor parte de su biblioteca de obras y novedades editoriales sobre la isla.


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