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“Comienza el Adviento”

Un artículo de Victoria Florit

Primer domingo de adviento.
Primer domingo de adviento.
Este periodo litúrgico abarca cuatro semanas de preparación para la Navidad. (Foto: PIXABAY)

El Adviento es tiempo de espera, de conversión, de esperanza.

La piedad popular es sensible al tiempo de Adviento, sobre todo en cuanto memoria de la preparación a la venida del Mesías. Está sólidamente enraizada en el pueblo cristiano la conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador. Los fieles saben que Dios mantenía, mediante las profecías, la esperanza de Israel en la venida del Mesías.

A la piedad popular no se le escapa  el acontecimiento extraordinario por el que el Dios de la gloria se ha hecho niño en el seno de una mujer virgen, pobre y humilde. Los fieles son especialmente sensibles a las dificultades que la Virgen María tuvo que afrontar durante su embarazo y se conmueven al pensar que en la posada no hubo un lugar para José ni para María, que estaba a punto de dar a luz al Niño .

Con referencia al Adviento han surgido diversas expresiones de piedad popular, que alientan la fe del pueblo cristiano y transmiten, de una generación a otra, la conciencia de algunos valores de este tiempo litúrgico.

La Corona de Adviento.  La colocación de cuatro cirios sobre una corona de ramos verdes, que es costumbre sobre todo en los países germánicos y en América del Norte, se ha convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos.

La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de Justicia.

Las Procesiones de Adviento. En el tiempo de Adviento se celebran, en algunas regiones, diversas procesiones, que son un anuncio por las calles de la ciudad del próximo nacimiento del Salvador (la “clara estrella” en algunos lugares de Italia), o bien representaciones del camino de José y María hacia Belén, y su búsqueda de un lugar acogedor para el nacimiento de Jesús (las “posadas” de la tradición latinoamericana).

La piedad popular y el espíritu del Adviento. La piedad popular percibe que no se puede celebrar el Nacimiento de Señor si no es en un clima de sobriedad y de sencillez alegre, y con una actitud de solidaridad para con los pobres y marginados; la espera del nacimiento del Salvador la hace sensible al valor de la vida y al deber de respetarla y protegerla desde su concepción; intuye también que no se puede celebrar con coherencia el nacimiento del que “salvará a su pueblo de sus pecados”  sin un esfuerzo para eliminar de sí el mal del pecado, viviendo en la vigilante espera del que volverá al final de los tiempos.

 


Comments (3)

  1. … no hay piedad popular, después de 2000 años esperando, lo que hay es impaciencia de que se acaba el mundo con esa tontería del apocalipsis… Afortunadamente, no hay procesiones de adviento, ya hay demasiadas, saturación en abril, algunas en mayo cuando visten a las niñas para la noche de bodas, y algunas más que seguro me dejo, porque siempre intento escapar de ellas por las molestias que provocan a la ciudadanía… En cuanto a lo de salvar al pueblo de sus pecados, la gente ya se ha dado cuenta de la trola, los bebés nacen inocentes y limpios de polvo y paja, lo de imbuírles esa tontería del pecado primigenio es zafio y abyecto, no se entiende que alguien pueda aseverar algo así sin avergonzarse… bueno sí, los miembros del clero, claro, cloro…

  2. Comenzar por el principio es el equinoccio del invierno que “adviene” y a este la naturaleza hibernando tiende.Motivo de esperanza y regocijo que el evento Navideño y del Año Nuevo no hace sombra.

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