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La revolución del transporte público gratuito: Un giro hacia la sostenibilidad y la accesibilidad

Menorca podría ir por delante en cuanto a una transición energética que también contempla cambios en la movilidad

Movilidad sostenible.
Movilidad sostenible.
El transporte público ahorra energía, mejora la seguridad víal y elimina vehículos de las carreteras.

Teresa Ribera señaló a la isla como un posible ejemplo dentro de las aspiraciones a cumplir con creces las metas de la Agenda 2030, dando pasos hacia la transición energética de manera aventajada. Pero aún no se notan estos profundos cambios. El aumento de usuarios que está consiguiendo el transporte público, que supone que muchos menos vehículos privados estén circulando, es un éxito. ¿Hasta qué punto será relevante que se ofrezca la gratuidad para que siga funcionando este sistema en el futuro?

A medida que enfrentamos desafíos ambientales y económicos, el concepto de transporte público gratuito ha ido ganando terreno en todo el mundo. Esta iniciativa responde a dos motivos clave. En primer lugar, busca combatir el calentamiento global, impulsando a las personas a abandonar los vehículos particulares de combustión, una fuente significativa de emisiones nocivas. En segundo lugar, la escalada de los precios de los combustibles, derivada de la guerra de Ucrania, ha llevado a la búsqueda de alternativas más sostenibles y económicas.

Al hacer que el transporte público sea gratuito, el costo del pasaje se financia con fondos públicos, un cambio que afecta indirectamente a los ciudadanos a través de sus impuestos. Si nuestros políticos mantendrán esta línea en el futuro está aún por ver puesto que hasta el pronunciamiento del Gobierno estatal, no era seguro que se mantuviera en 2024. Este enfoque, aunque novedoso en muchos lugares, ya se ha implementado con éxito en otras partes del mundo.

El impacto de esta transformación en la movilidad es significativo. La reducción del uso de vehículos privados conlleva beneficios ambientales tangibles, con menos emisiones atmosféricas y acústicas. Además, se anticipa una disminución del tráfico y, como resultado, menos congestión en las carreteras y una reducción potencial de accidentes. Podría ayudar a maquillar la sensación de alta presión humana en ciertos momentos del año en la isla.

La gratuidad del transporte público también abre una puerta a la equidad. Facilita el acceso a aquellos con menos recursos, quienes de otra manera podrían enfrentar barreras financieras para utilizar autobuses. Este cambio democratiza el transporte, convirtiéndolo en una opción viable para un espectro más amplio de la sociedad.

Un aspecto crucial a considerar en este cambio de paradigma es la dependencia histórica de Europa en los combustibles rusos, destacada aún más por la reciente guerra en Ucrania. Optar por el transporte público en lugar de vehículos privados reduce la demanda de combustible y disminuye la dependencia de las importaciones rusas, una consideración estratégica relevante en el contexto geopolítico actual.

Ciudades como Hasselt en Bélgica, Tallin en Estonia, y Dunkerque en Francia han experimentado con esta medida en los últimos años. Luxemburgo se unió a este movimiento en marzo de este 2023, convirtiéndose en uno de los pocos países donde nadie necesita comprar un boleto para usar el transporte público.

En el caso específico de Menorca, la isla ha dado un paso adicional al subvencionar el transporte público terrestre de autobuses, haciendo que no cueste nada a los usuarios que han obtenido su tarjeta de abonado (se tramita en el Consell). Esta estrategia busca no solo fomentar la movilidad sostenible, sino también aliviar la carga económica para aquellos que eligen el transporte público como su medio de desplazamiento.

A nivel global, la tendencia hacia el transporte público gratuito no solo responde a la necesidad de abordar crisis específicas, como la guerra en Ucrania, sino que también refleja un cambio de mentalidad hacia un futuro más sostenible y accesible. En un mundo que enfrenta desafíos ambientales y económicos, la gratuidad del transporte público emerge como una solución innovadora y equitativa para las comunidades en busca de un cambio positivo. Hasta el momento, y por la experiencia menorquina, ha resultado ser más efectiva que el intento de impulsar los vehículos eléctricos que, por su precio, no han conseguido aún convencer a la mayoría.


Comments (2)

  1. El concepto de gratuitad no es equivalente de “gratis” dado que todo conlleva un coste. Los impuestos no se han reducido y considerar un pago sea módico, hace que la ciudadanía se eduque valorando todo servicio público consecuentemente. En plà…”tant me’n fot” conlleva dejadez y pasotismo también del medio ambiente.

  2. El desgaste psicológico de los conductores no se paga. La gratuidad conlleva transportar personas incívicas y de malas intenciones. Y las mejoras en las frecuencias no llegan. A esto se le llama vender humo.

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