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Cómo ahorrar agua en casa

Menorca sigue en prealerta por sequía y numerosos municipios aplican restricciones a su uso

Eñ agua es un bien a conservar. (Foto: PIXABAY)
Eñ agua es un bien a conservar. (Foto: PIXABAY)

Eva Remolina/AMIC


Abrir el grifo y tener agua al momento es una de esas cosas que damos por sentadas. Nos duchamos, ponemos la lavadora, lavamos los platos, cocinamos... y casi nunca pensamos en cuánta agua gastamos en todas estas actividades. Hasta que llega la factura o recordamos que el agua es un recurso que no podemos derrochar. La buena noticia es que ahorrar agua en casa no significa vivir contando cada gota. Con algunos cambios muy sencillos podemos reducir el consumo sin que nuestra rutina se convierta en una misión imposible.


La ducha: uno de los primeros lugares donde mirar

Una ducha rápida suele gastar menos agua que llenar una bañera, pero también podemos ir un poco más allá. Cerrar el grifo mientras nos enjabonamos o nos lavamos el pelo es un gesto muy sencillo. También podemos instalar un aireador o un dispositivo de ahorro en el grifo y utilizar una alcachofa de ducha que limite el caudal sin perder demasiado confort. Y otra costumbre fácil: no hace falta esperar a que el agua salga caliente dejándola correr por el desagüe. Podemos recoger esta primera agua en un cubo y aprovecharla después para fregar, limpiar o regar.


El grifo no debería estar abierto por costumbre

Nos lavamos los dientes y dejamos el agua corriendo. Nos afeitamos y también. Lavamos alguna cosa y el grifo continúa abierto mientras pensamos qué haremos más tarde. Son segundos que parecen insignificantes, pero que, repetidos cada día, acaban sumando. Abrir el grifo solo cuando realmente necesitamos agua es probablemente uno de los hábitos más fáciles de incorporar.


Lavadora y lavavajillas: mejor llenos

Poner una lavadora con cuatro prendas porque «ya no queda ropa limpia» es una tentación habitual. Pero si queremos reducir el consumo, conviene aprovechar la capacidad del electrodoméstico. Lo mismo ocurre con el lavavajillas. Siempre que sea posible, pongámoslo cuando esté lo suficientemente lleno y elijamos los programas adecuados. Además, los programas eco pueden ser una buena opción cuando las condiciones del aparato y el tipo de suciedad lo permitan. No siempre el programa más largo es el que más consume: hay que mirar las indicaciones concretas del fabricante.


En la cocina también podemos ahorrar

Lavar fruta y verdura bajo un chorro de agua constante es muy habitual. Una alternativa es utilizar un recipiente y aprovechar el agua para otros usos, siempre que sea adecuada. También podemos evitar descongelar alimentos bajo el grifo. Aparte de ahorrar agua, es mejor planificarlo y dejarlos descongelar en la nevera. Y si lavamos platos a mano, una buena idea es no dejar el grifo abierto durante todo el proceso. Llenar la pila o un recipiente para enjabonar y otro para aclarar puede ayudar a gastar menos.


Vigila las pequeñas fugas

Un grifo que gotea o una cisterna que pierde agua puede parecer una molestia menor. Pero una fuga constante puede representar una pérdida importante con el paso de los días. De vez en cuando, vale la pena comprobar grifos, tuberías visibles y especialmente el inodoro. Si sospechamos que hay una fuga que no sabemos localizar, es mejor actuar pronto. Lo que hoy es una gota puede acabar siendo un problema mucho mayor.


El inodoro también consume agua

Cada vez que tiramos de la cadena gastamos agua, aunque no siempre necesitemos la misma cantidad. Si tenemos una cisterna de doble pulsador, utilicemos la descarga adecuada según las necesidades. Y si el aparato es antiguo, tal vez convenga valorar si es posible mejorar el sistema de descarga. Otro hábito importante: el inodoro no es una papelera. Tirar toallitas, papeles u otros residuos puede provocar atascos y problemas en las tuberías.


¿Y cuándo regamos?

Si tenemos balcón, terraza o jardín, el riego puede convertirse en uno de los gastos de agua más importantes. Regar a primera hora de la mañana o al atardecer ayuda a evitar que el agua se evapore rápidamente. También es mejor adaptar la cantidad de agua a cada planta y no regar automáticamente porque «toca». Las plantas autóctonas o adaptadas al clima de la zona pueden facilitar mucho esta tarea, porque suelen estar más preparadas para soportar las condiciones ambientales.


Recoger el agua que normalmente dejamos perder

En casa generamos pequeñas cantidades de agua que muchas veces acaban directamente por el desagüe. El agua de la ducha mientras se calienta, la que utilizamos para lavar fruta o verdura o incluso algunos sobrantes de la cocina pueden tener otros usos, siempre que no contengan jabones, grasas o productos químicos. Podemos usarla para fregar, limpiar el suelo, tirar al inodoro o regar determinadas plantas, según el caso.


No hace falta convertirse en un experto en ahorro

Lo más importante es no obsesionarse. No se trata de controlar cada gota que sale del grifo, sino de detectar aquellos momentos en los que gastamos agua sin necesidad. Cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes, ducharnos en lugar de llenar la bañera, poner la lavadora cuando esté llena, reparar una fuga o aprovechar el agua que normalmente tiraríamos son pequeños gestos que, repetidos cada día, pueden marcar la diferencia.

Ahorrar agua no consiste en cambiar completamente nuestra manera de vivir. Consiste, sobre todo, en dejar de gastarla cuando no nos hace falta. Y eso, en casa, es mucho más fácil de lo que parece.

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Redacción

Periodista de Menorca al Dia