Bolívar ya estaba muerto, pero lo habían resucitado. Ahora se ha recontrado muerto de forma súbita, instantáneamente. Analizando las noticias que llegan, no han sido ni doña María Corina ni D. Edmundo ni la democracia las que han ganado, sino Maquiavelo, ubicado en la posverdad.
El editorial de este domingo del diario ABC ya evidencia que la derecha se ha dado cuenta de lo que ha pasado, y quien tanto apostó por D. Edmundo y doña María Corina ya reivindica que las cosas no van como se esperaba que fueran. El Partido Popular está hoy perdido también, a ver cómo sale de este tema; imagino que hablará de las saunas de la familia del presidente para distraer.
Poniéndome en el mundo de la presidencia de USA, a efectos de análisis, la operación ha sido perfecta y preparada. Ningún muerto aparentemente; pueden aparecer, pero serán pocos. Mínima resistencia, un solo objetivo personal, Maduro; ninguna intención de ubicar a don Edmundo en el poder; enorme sorpresa, más bien creo que engaño, para doña María Corina. Venezuela para los americanos, pero no para los venezolanos en realidad. Esto permite comparaciones históricas ocurridas en el siglo XX y con regímenes políticos.
Como estamos en un mundo global y telemático, no necesariamente debe existir una presencia física del nuevo señor; solo necesita a los delegados y, para gran sorpresa, estos son los mismos chavistas.
Aquí no se habla de elecciones o de transición democrática hacia la soberanía y el Estado de derecho; aquí se está en el terreno de la ocupación de un país, utilizando a los mismos que estaban en el poder. Maquiavelo, impresionante.
No es necesario, a nivel analítico, ser un gran conocedor o miembro de ningún instituto de investigación geoestratégica o política para comprender que esta operación militar se produce, más que probablemente, con la existencia de acuerdos previos entre USA y el régimen venezolano. La negociación es un hecho reconocido por el presidente de USA. Lo que ocurrió es que Maduro no aceptó. Claramente otros sí aceptaron, y con esto volaron los helicópteros a capturarlo. Bastó la captura de un solo hombre para que se tumbase un régimen. La soberanía bolivariana, tan reivindicada, ha desaparecido. Esto es lo que hay.
María Corina fuera del juego; miembros del régimen dentro del juego, pero con otras reglas y muy atados, porque ya se ha visto lo que pasa si no se aceptan las cosas. Aunque algunos vuelen fuera del país, el aparato se queda, esperando el equipo de gestores americanos y ver qué es lo que los americanos quieren hacer con Venezuela, aparte de volver a retomar el control de la producción petrolera.
USA ha mandado un aviso muy claro a todo el mundo. A Latinoamérica le ha enseñado que, si quiere, puede entrar en casa: Cuba, Colombia, Bolivia, Perú y otros pueden. A las democracias mundiales les ha dicho que las cosas han de hacerse como se debe, según USA lo ve en este momento, y a la Unión Europea le ha dicho que no vale para nada. Lo que significa es que la construcción jurídica del Estado de derecho internacional y democrático, en la que nos hemos formado muchos, se ha acabado y que estamos ante un nuevo orden mundial que se mueve por otros caminos. Y, por segunda vez, lo repito: esto es lo que hay y, además, no se puede hacer nada.
Entonces, ¿para qué ha servido el chavismo bolivariano? Para derruir un país, mandar a millones de venezolanos altamente cualificados, y buena gente como colectivo, al exilio económico y político, y perder la soberanía. En mi artículo “Cuento de Navidad”, la realidad era diferente y me quedaba en cuento, sin entrar en la pesadilla que ahora viven los venezolanos.
Claramente, el binomio “Corina”, oposición, “Maduro”, régimen, se ha roto y los dos han desaparecido. Ha habido un golpe de Estado interior, pero desde dentro del propio régimen, mediante traición a Maduro o pacto. Ahora que el chavismo efectivo ha desaparecido, quedará la retórica, que se irá olvidando poco a poco porque dejará de ser usada. Primero se pasará por grandes valores: mantener la paz, la estabilidad, el bienestar de los venezolanos. Se irán produciendo “mutis por el foro”, desaparición de personajes y aparición de otros nuevos con diferente vestuario; poco a poco desaparecerán las camisetas rojas, los chándales estrellados y la mitología de Bolívar, y sabremos quiénes son los dueños y directores del teatro.
Sigo sin creer que todas las milicias bolivarianas se muevan. Ni Cabello ni los generales, hasta ahora, han movido la pestaña. Y en cuanto a China y Rusia, están demasiado lejos.
Metidos en el territorio de la posverdad, la cuestión es: ¿qué pasará con Venezuela? Posiblemente, una posición inferior a la de Puerto Rico, un pseudoestado asociado a USA, un aumento del nivel de vida y del movimiento de capital, un incremento de la riqueza y el regreso de muchos venezolanos que aceptarán como mal menor el estatus en comparación con el que había anteriormente, y una progresiva recuperación del país para volver a ocupar un nivel de estabilidad y de vida parejo al que tenían. La riqueza a repartir entre los venezolanos será mayor y para más personas; volverán las clases medias y los profesionales al país. El precio del trueque ya se sabe cuál es.
Triste a nivel de valores, pero todos debemos comprender que el mundo ha cambiado y que el siglo XX, heredero de la Ilustración, ya fue, y no es el siglo XXI. Habrá que convivir con esta posmodernidad.
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