Sant Lluís ha vivido este domingo el momento más esperado de sus fiestas patronales. Tras la incertidumbre meteorológica de las jornadas previas, el sol y un cielo completamente azul han hecho acto de presencia para ahuyentar definitivamente cualquier riesgo de lluvia y brindar una jornada brillante para la celebración del segundo y último jaleo de los festejos.
Desde primera hora de la mañana, el municipio se ha convertido en el auténtico epicentro festivo de Menorca. El emblemático Pla de Sa Creu, repleto hasta la bandera, ha vibrado al ritmo de la banda de música con el choque de los cascos sobre el firme y los espectaculares bots de los caballos. Los caixers, arropados por el fervor de residentes y visitantes, han protagonizado momentos de gran emoción y plasticidad que han hecho disfrutar a las miles de personas congregadas en la plaza.
La entrega de las tradicionales canyes verdes ha puesto el broche institucional a una mañana impecable donde la tradición, la devoción y las ganas de fiesta han brillado bajo el sol veraniego. Sant Lluís despide así su fin de semana más intenso consolidando, un año más, la autenticidad de sus fiestas populares.
