El próximo 1 de mayo, en el marco del “Día del Trencador” organizado por la Fundación Líthica, la actriz menorquina Olivia Delcán y la creadora escénica Macarena Regueira presentan la performance “Todo está bien”, una propuesta escénica que explora el sentido de la existencia a través de la rutina de dos mujeres en una cantera.
La actuación tendrá lugar a las 12:00 horas en Líthica, un enclave único que refuerza el simbolismo de la obra. Ambas artistas son autoras e intérpretes de una pieza que, lejos de ofrecer respuestas, propone “una mirada honesta a la persistencia humana”. Inspirada en el mito de Sísifo, la obra aborda la idea de seguir adelante pese al absurdo, encontrando en ello una forma de resistencia íntima y aprendizaje vital.
La historia sigue a dos mujeres que trabajan diariamente en una cantera, repitiendo gestos como un ritual casi automático: preparar el terreno, picar la roca y extraerla. Durante su descanso, comparten un bocadillo y conversaciones que evolucionan desde la aparente tranquilidad de la rutina hacia una creciente angustia existencial. La piedra, antes símbolo de estabilidad, deja de ofrecer consuelo.
La propuesta bebe de referentes como Jeanne Dielman, de Chantal Akerman, y de autores como Albert Camus, cuya célebre frase —“Hay que imaginarse a Sísifo feliz”— atraviesa el sentido profundo de la obra. También resuenan influencias de Raymond Carver, Annie Ernaux y Wisława Szymborska, en unos textos que funcionan como un diario íntimo marcado por la repetición y el paso del tiempo.
El espacio escénico ha sido diseñado por la artista Nuria Román, quien recrea una cantera de marés como un entorno simbólico: un paisaje físico y filosófico donde cada grieta cuenta una historia. Este escenario no es solo decorado, sino una extensión del mensaje: un lugar donde todo parece igual, pero nada se repite exactamente.
Los textos fueron desarrollados en la residencia artística Es Far Cultural (Menorca), a lo largo de tres estaciones —verano, otoño e invierno— en un entorno aislado de Es Mercadal, y ensayados posteriormente en un pequeño teatro del puerto de Fornells. Este proceso ha dado forma a una obra donde el acto de escribir se convierte en un ritual tan pesado como la piedra que cargan sus protagonistas.
Presentar “Todo está bien” en una cantera real convierte la experiencia en algo más que teatro: es una inmersión en el paisaje geológico de Menorca, donde el público no solo observa, sino que habita el origen de la piedra que construye la isla.
