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Uno de cada cuatro casos de acoso escolar es por ciberbullying

Suceden a partir de los 13 años y afectan más a las adolescentes

Acoso.
Acoso.
Nuestros hijos pueden ser víctimas de acoso cibernético y es importante disponer de útiles para detectarlo.

España es uno de los países donde más se practica el ciberacoso, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Concretamente uno de cada cuatro casos de acoso escolar es por ciberbullying, llegando a uno de cada tres a partir de los 13 años y más en el caso de las niñas. Como madre o padre en la era digital, puede llegar a ser difícil saber cómo mantener una conversación sobre un tema tan delicado como es el acoso cibernético, pero es algo importante que debes mantener con tu hijo.

Con motivo del Día Internacional de Internet Seguro, celebrado el pasado 5 de febrero y cuyo objetivo es promover y debatir sobre la necesidad de tener un Internet más seguro, sobre todo para las niñas, niños y adolescentes, MetLife proporciona, con ayuda de la doctora Bridget Green una guía para poder iniciar una conversación sobre el ciberacoso con tu hijo.

Estas son 6 preguntas que la doctora, profesora adjunta de la Escuela de Graduados en Educación y Desarrollo Humano de la Universidad George Washington, y especialista en bullying tradicional y ciberacoso sugiere realizar para poder entablar una conversación sobre un tema tan delicado:

1. ¿Cuál es la mejor manera de iniciar la conversación sobre el acoso cibernético con mi hijo?

Las conversaciones sobre el ciberacoso pueden aparecer en cualquier momento, y con independencia de donde se produzcan, es imperativo que estas tengan lugar. Para apoyar la comunicación y el proceso de aprendizaje, es relevante expresarle a tu hijo tu propia opinión y/o visión del tema y las posibles consecuencias que tendría si él o ella participa en el ciberbuylling como un acosador.

Cuando hables con tu hijo, es importante que te asegures de que él o ella esté cómodo hablando y haciendo preguntas sobre el acoso cibernético. Pídele a tu hijo que lo defina y si tú sientes la necesidad de añadir algo a la definición, empieza tu respuesta con la definición en la que ambos estáis de acuerdo. Un ejemplo de conversación podría ser:

Padre: ¿Cómo definirías el ciberacoso?

Hijo: Una persona se porta mal con otra persona a través del ordenador.

Padre: Bien dicho. Estoy de acuerdo en que el acoso cibernético es ser malo con otra persona a través del ordenador y el teléfono móvil. También añadiría que esto se tiene que producir más de una vez porque algunas personas tienen días malos y dicen cosas que realmente no piensan. Si ves que alguien está siendo malo con una persona específica una y otra vez, puedes pensar que está tratando de herir los sentimientos de esa persona.

Al hacer esto, tienes la oportunidad de comprender cómo tu hijo define y percibe el acoso cibernético. Esta interacción también ayuda a desarrollar habilidades de empatía hacia tu hijo cuando tú le explicas que otras personas pueden decir cosas porque están tristes, frustradas o estresadas. El entrenamiento de la empatía puede evitar que tu hijo interprete y reaccione de inmediato ante algo que pensó que podría ser acoso cibernético.

2. ¿Cuáles son los lugares más comunes en los que mi hijo podría experimentar el ciberacoso?

A medida que tu hijo pasa más tiempo conectado a Internet, aumentan las posibilidades de experimentar dicho acoso. En redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, los adolescentes pueden publicar fotos, videos y comentarios, y enviar mensajes privados y directos a sus compañeros. Si bien estas tres plataformas aportan una identidad a un usuario, también hay aplicaciones que permiten a los usuarios ser anónimos, como la aplicación americana Yik Yak que ha llegado a España. Aun así, el ciberacoso se produce tanto en lugares públicos como en aplicaciones anónimas; por lo tanto, es importante hablar sobre el acoso cibernético con tu hijo antes de empezar a usar la tecnología.

Si bien el acoso cibernético tiene lugar en varios espacios digitales de redes sociales, juegos y aplicaciones anónimas, es importante comunicarse constantemente y reforzar el comportamiento positivo online con tu hijo. Revisa noticias sobre el acoso cibernético con tu hijo y prepáralo mejor ante el acoso en el cibereespacio. Finalmente, recuérdale que debe hablar contigo si alguna conversación le hace sentir incómodo.

3. ¿Cuáles son las señales que me indican que mi hijo está siendo acosado?

Existen signos emocionales y de comportamiento que pueden estar relacionados con el ciberacoso. Las personas que han experimentado el acoso cibernético expresaron que se sentían ansiosas, tristes y, a veces, deprimidas después de usar el móvil, el ordenador y/o la tablet. Es posible que notes que tu hijo está más callado de lo normal, distante o llora después de conectarse. Tu hijo también puede reaccionar cerrando repentinamente los sitios web cuando entras en la sala, y evitar así conversaciones sobre su actividad online. Las víctimas del ciberacoso también pueden negarse a ir al colegio, negarse a usar tecnología y participar en el acoso tradicional dentro o fuera de los terrenos de la escuela.

4. ¿Qué debo hacer si mi hijo es víctima de ciberacoso?

Es importante saber cómo responder al escuchar que tu hijo es una cibervíctima y saber cómo manejar efectivamente el acoso cibernético, ya que tu reacción influirá en las conversaciones futuras que tu hijo tendrá contigo. No le confisques ni el ordenador ni el teléfono móvil, y no le digas que “simplemente apague el ordenador si las palabras le molestan”. Si desconectas a tu hijo al saber que está recibiendo mensajes acosadores, lo estás castigando por responder adecuadamente a un hecho. Para un adolescente, el hecho de desconectarse no elimina la posible exclusión social que él o ella pueda estar sintiendo. Es importante hablar sobre las emociones de tu hijo relacionadas con mensajes agresivos.

Cuando tu hijo te diga que está siendo acosado, pídele revisar el contenido juntos. Después de leerlo, refuerza la idea de que tu hijo hizo lo correcto al mostrarte el mensaje. Luego pregúntale cómo se siente después de leer los mensajes y cómo le gustaría manejar la situación. Si bien la decisión sobre cómo abordar el acoso cibernético depende de ti como padre, se recomienda que le des a tu hijo la oportunidad de opinar sobre cómo tratar el acoso. Pregunta a tu hijo si respondió o eliminó alguna de las publicaciones, y recuérdale que no responda al comportamiento agresivo online. Si el acosador cibernético acude al mismo colegio que tu hijo, comunícalo a la escuela ya que hay políticas nacionales contra el acoso escolar y además el bullying tradicional puede expandirse más allá de la escuela y el ciberespacio. Finalmente, es importante que siempre tomes capturas de pantalla del ciberacoso en caso de que se eliminen los mensajes.

5. ¿Qué debo hacer si mi hijo es un ciberacosador?

Si bien es importante saber cómo responder a una posible victimización, también es relevante enseñar a tu hijo a no ser el acosador.

Si descubres que tu hijo está abusando de otros, es importante mantener el control de tus emociones y no reaccionar de manera agresiva. Revisa sus publicaciones o mensajes con tu hijo. Pregúntale por qué envió los mensajes y cómo se sentiría si recibiera él mismo estos mensajes. Esto desarrollará habilidades de empatía, que pueden mejorar la forma en la que tu hijo interactúa. Finalmente, se recomienda que tu hijo escriba a la cibervíctima una carta de disculpa por su comportamiento.

6. ¿Cuál es la mejor manera de escanear la actividad online de mi hijo sin sentir que me estoy entrometiendo?

Si bien es posible que no desees entrometerte en la vida tu hijo, sí quieres asegurarte de que él o ella estén seguros dentro y fuera de Internet.

Considera este ejemplo de la vida real:

Una madre lleva a su hija de 15 años y a sus siete amigas a un parque de atracciones. Todas llegan juntas al parque a las 10 de la mañana. Una vez dentro, la madre revisa el mapa del parque de atracciones con las niñas y las deja solas. A la hora de la comida, la madre les pregunta si se están divirtiendo y escucha atenta sus historias sobre lo que sucedió mientras ella no estaba. Si bien la madre no participó en todas las actividades de su hija y sus amigas, pudo asegurarse de que las niñas estuvieran a salvo y no sufrieron ningún daño mientras disfrutaban en el parque de atracciones.

Los padres deben aplicar una mentalidad de comprobación similar a las actividades en Internet. Los registros online pueden ser difíciles de acceder porque un adulto no siempre puede escuchar o acceder a la comunicación online. Algunos padres realizan registros online haciendo amistad con sus hijos en las redes sociales. Si bien este es un gran primer paso, se perderá mucha comunicación a través de mensajes directos o chats privados de grupo. La comunicación constante con tu hijo puede ayudarte a protegerle de un lenguaje agresivo en Internet.


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