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La candidatura de la Menorca Talayótica se adapta a la UNESCO

Se divide la Isla en cinco zonas según el marco paisajístico

Torre d'en Galmés.
Torre d'en Galmés.
Este gran poblado talayótico queda enmarcado en la zona 3 del expediente a Patrimonio de la Humanidad.

El equipo redactor del expediente de Menorca Talayótica ha dado a conocer este martes, en el marco de una reunión de la Comisión Asesora de la candidatura, el estado de los trabajos de elaboración del expediente, así como la relación y límites de los componentes de la candidatura.

La reformulación del expediente se ha llevado a cabo siguiendo las sugerencias emitidos por ICOMOS en el documento que hizo llegar al Consell Insular en mayo de 2017.  El elemento más destacado es que se ha dividido la Isla en cinco grandes áreas para que el paisaje forme parte del conjunto talayótico de la candidatura.

A partir de estos y otros estudios han definido cinco áreas que ejemplifican las formas a través de las cuales las comunidades humanas de la época talayótica se relacionaron con el paisaje de la isla.

– Zona 1: Ocupa la parte sur del término de Ciutadella, e incluye, como elementos destacados, los yacimientos de Son Catlar, Sa Naveta des Tudons, Torrellafuda y Torretrencada.

– Zona 2: Ocupa la zona comprendida entre el barranco de Torre Vella y el barranco de Son Boter, e incluye, como elementos destacados, los yacimientos de San Agustín y la cueva des Coloms.

– Zona 3: Ocupa la zona comprendida entre el Barranco de Llucalari y el barranco de Calan Porter, e incluye, como elementos destacados, el yacimiento de Torre d’en Galmés.

– Zona 4: Ocupa una zona al sur y oeste de Maó, llegando hasta el término de Alaior. Incluye, como elementos destacados, Torrellissar, So Na Caçana, Torralba d’en Salort, Rafal Rubí, Talatí de Dalt, Torelló, Cornia Nou, Sa Cudia Quemada, Trepucó y Calescoves.

– Zona 5: Ocupa una zona al norte de la Albufera del Grau. Incluye, como yacimientos destacados, Sa Torreta de Tramuntana.

A parte de estas grandes zonas se acabará de valorar la conveniencia de incluir algunos elementos aislados, como la necrópolis de Cala Morell y el asentamiento costero de Cap de Forma.

Durante estos dos años, por lo tanto, se ha trabajado en la elaboración del nuevo expediente, bajo la supervisión de Cipriano Marín y contando con la colaboración de especialistas menorquines y de fuera de Menorca.

La reformulación de la serie de bienes se ha llevado a cabo siguiendo las recomendaciones de ICOMOS. Los bienes integrantes de la serie ya no son yacimientos arqueológicos individuales, sino áreas de la isla que muestran diferentes maneras de ocupación del territorio y construcción del paisaje en época talayótica. Se han tenido en cuenta, en este sentido, los yacimientos talayóticos en sentido amplio, considerando tanto los restos correspondientes al talayótico inicial (1200-500 aC) como aquellas que datan del talayótico final (500-123 aC).

Para definir estas zonas y sus límites concretos ha sido necesario hacer una labor previa de investigación en arqueología territorial. Y para poder hacer estos trabajos ha sido antes necesario, a su vez, completar algunos aspectos de la cartografía arqueológica existente en el Consell, aunque esta cartografía era ya bastante completa.

Los estudios de arqueología del territorio que se han realizado siguen dos líneas. Por un lado, un detallado estudio de intervisibilidad entre talayots y de cuencas visuales desde estas estructuras, que ha permitido elaborar modelos que explican la estructura del poblamiento en Menorca en época talayótica. Este estudio muestra de forma clara que la construcción de los talayots humanizó el paisaje de la isla, materializando y haciendo visibles sobre el territorio las estructuras de la organización social del momento. Así, en zonas como la de Son Catlar o Torre d’en Galmés se percibe claramente una jerarquización de los asentamientos a partir de un poblado central, de gran tamaño. A partir de este lugar central se controlaban los asientos secundarios, formando una estructura que explotaba los recursos ganaderos y agrícolas de cada una de las zonas.

Asimismo, se han tenido también en cuenta los aspectos de visibilidad sobre el terreno vinculados a navetas de enterramiento y otros espacios funerarios, que responden a criterios totalmente diferentes. Así, las navetas son bien visibles desde su entorno inmediato, pero su ubicación patente que no están pensadas para ser vistas desde amplias zonas de la isla como ocurre con los talayots. Los espacios funerarios en cueva presentan también un patrón de ubicación muy característico, con una escasa intervisibilidad con los poblados.

Por otro lado, se ha realizado también un trabajo destinado a investigación para relacionar la ubicación de los poblados y espacios funerarios con los lugares de paso naturales, la proximidad a ciertos recursos, etc.

Otra de las tareas ha consistido en realizar una síntesis y revisión de los conocimientos existentes sobre los aspectos más importantes de la cultura talayótica de Menorca: estrategias ganaderas y agrícolas, aprovechamiento de recursos naturales, fabricación de cerámica, metalurgia, rituales y creencias, etc. Este trabajo ha permitido completar los aspectos arquitectónicos que se pusieron de relieve en el anterior expediente.


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