La relación directa entre la proliferación de viviendas turísticas y la escasez de alquiler residencial en Menorca vuelve a estar sobre la mesa, aunque las cifras plantean matices que desmontan los discursos simplistas. En una nota de prensa emitida por PIME Menorca, la patronal de la pequeña y mediana empresa analiza los datos de 2025, año en que la isla contabilizó 29.421 plazas de estancias y viviendas turísticas sobre un total de 82.995 plazas ofertadas, poniendo el foco en su desigual distribución geográfica.
Cerca del 30 % de las plazas turísticas en viviendas se concentra en el municipio de Ciutadella (8.792 plazas), mientras que Maó apenas reúne el 7 % (2.056). Pese a esta marcada diferencia, la dificultad de acceso a la vivienda y el incremento de precios afectan de manera severa a ambas localidades, lo que evidencia que la actividad turística no es la causa exclusiva del problema residencial.
Diferencias estructurales y origen urbanístico
Desde PIME recuerdan que el elevado volumen de plazas en Ponent responde a un desarrollo histórico basado en urbanizaciones y zonas diseñadas desde su origen para el uso vacacional, y no a una pérdida directa de vivienda en el casco urbano. Por su parte, la tensión del mercado en Maó responde a dinámicas distintas que van más allá del turismo:
- Factores de oferta: Escasez de nueva construcción residencial, lentitud en la concesión de licencias urbanísticas y encarecimiento de los materiales.
- Factores de mercado e inseguridad: Inseguridad jurídica en el alquiler de larga duración, proliferación del alquiler de temporada y presencia de viviendas desocupadas fuera del mercado.
- Demografía: Crecimiento poblacional y ritmo de formación de nuevos hogares.
Frente a esta heterogeneidad entre municipios como Sant Lluís, Es Mercadal o Ferreries, la patronal insta a formular políticas públicas basadas en diagnósticos precisos según cada realidad territorial, evitando aplicar recetas únicas para dinámicas de mercado sustancialmente distintas.
