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Cómo tener más paciencia y ser más tolerante

Al igual que otros hábitos hay que entrenarlos ya que no se adquieren de un día para otro

La tolerancia bien entendida ayuda mucho a la convivencia. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)
La tolerancia bien entendida ayuda mucho a la convivencia. (Foto: GETTY IMAGES-AMIC)

Eva Remolina/AMIC


La paciencia y la tolerancia son dos cualidades que pueden transformar la manera en que vivimos y cómo nos relacionamos con los demás. No solo nos ayudan a gestionar mejor los momentos difíciles, sino que también mejoran la calidad de nuestras relaciones y nuestra propia salud emocional. Sin embargo, esto no significa que debamos aceptar todo sin criticar, sino aprender a gestionar nuestras emociones y a respetar el ritmo y las limitaciones de los demás.

A continuación, os damos algunos consejos prácticos para cultivarlas en el día a día.

  1. Comprender antes de juzgar Muchas veces nos irritamos o perdemos la paciencia cuando alguien actúa de una manera que no entendemos. Tomarse el tiempo para escuchar e intentar comprender las razones detrás del comportamiento de la otra persona ayuda a ser más tolerante. Recuerda que todos tenemos historias, preocupaciones y limitaciones que pueden influir en cómo actuamos.
  2. Respirar y tomar distancia Cuando nos sentimos impacientes o frustrados, un gesto tan sencillo como respirar profundamente puede marcar la diferencia. Hacer una pausa antes de reaccionar puede ser suficiente para transformar una reacción negativa en una respuesta más serena.
  3. Practicar la gratitud Valorar lo que ya tenemos y reconocer las pequeñas cosas positivas de cada día ayuda a relativizar los problemas. Cuando nos fijamos en lo que es importante y no nos obsesionamos con pequeños contratiempos, se hace más fácil ser paciente y comprensivo con los demás.
  4. Aceptar que todo tiene su tiempo Las cosas importantes —las relaciones, los proyectos, los aprendizajes— no se construyen de manera inmediata. Recordarnos que la vida es un proceso y que cada situación tiene su ritmo natural nos ayuda a no frustrarnos ni exigir resultados inmediatos.
  5. Ponerse en la piel de los demás La tolerancia crece cuando somos capaces de ver el mundo desde el punto de vista de otra persona. Preguntarnos cómo nos sentiríamos si estuviéramos en su situación nos hace más empáticos y nos permite reaccionar con comprensión en lugar de juicio.
  6. Practicar de manera constante La paciencia y la tolerancia no se adquieren de un día para otro. Son habilidades que se desarrollan con práctica y constancia. Empezar con situaciones pequeñas, como saber esperar en una cola, escuchar sin interrumpir o dejar pasar un comentario molesto, puede prepararnos para afrontar momentos más grandes con serenidad.


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Redacción

Periodista de Menorca al Dia