Música, circo y color: la ‘Orquestrina Vulpini’ de Circ Bover conquista el centro de Maó

El pasacalles itinerante, enmarcado en el Festival de Teatro Infantil del Teatre Principal, transformó las calles en una fiesta colectiva liderada por el humor y los malabares

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La diversión tomo las calles de Maó con la 'Orquestrina Vulpini'. (Fotos: T.M.)

El corazón de Maó ha vibrado esta tarde con una explosión de energía y vitalidad gracias a la ‘Orquestrina Vulpini’, el espectáculo de la compañía Circ Bover que ha llenado de magia el centro de la ciudad. El evento, incluido en la programación del Festival de Teatro Infantil de la Fundació Teatre Principal de Maó, logró congregar a decenas de familias en una celebración donde la música y el arte circense fueron los grandes protagonistas.

El espectáculo arrancó puntualmente a las seis de la tarde desde la plaza de la Explanada, un inicio que coincidió en el espacio y el tiempo con el arranque de la manifestación por una vivienda digna que recorrió la zona. Desde ese punto de partida, la "orquestrina" comenzó su recorrido itinerante, rompiendo la rutina del sábado y transformando cada rincón de Maó en un escenario improvisado.


Una banda sonora para la complicidad

Liderada por una banda ambulante que marcó el compás con melodías tanto populares como originales, la ‘Orquestrina Vulpini’ no tardó en captar la atención de los más pequeños. Al ritmo de los instrumentos, un clown malabarista se convirtió en el hilo conductor del desfile, desplegando una gran dosis de humor visual y ternura.

La propuesta de Circ Bover destaca por su estilo fresco y desenfado. Los malabares, lejos de ser meras exhibiciones de habilidad técnica, se integraron como momentos clave del espectáculo, despertando las risas y los aplausos del público mediante un humor gestual que conectó con todas las edades.


Participación y fiesta colectiva

Lo que hace especial a la ‘Orquestrina Vulpini’ es su capacidad para convertir al público en parte activa de la función. Durante el trayecto por las calles del centro, los artistas buscaron constantemente la complicidad de los niños y adultos, logrando que el pasacalles fuera mucho más que una simple procesión: fue una fiesta colectiva e inolvidable.

El Festival de Teatro Infantil continúa estos días ofreciendo cultura y entretenimiento de calidad, consolidando a Maó como un referente para el público familiar y demostrando que, con propuestas como las de Circ Bover, la calle es el mejor lugar para el encuentro y la alegría.

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Jordi Ribera

Periodista de Menorca al Dia