La preocupación entre los propietarios de embarcaciones y residentes de las zonas costeras de Menorca va en aumento tras detectarse un incremento de robos y actos de vandalismo en distintos puntos del litoral. La presencia de intrusos que abordan barcos amarrados o fondeados en los caletones se ha convertido en una problemática recurrente que ya no se limita a un punto concreto, sino que se extiende por diversos municipios de la isla durante estos meses de máxima afluencia.
Uno de los episodios más recientes se ha registrado en la cala de Biniancolla, en el término municipal de Sant Lluís. Una vecina del núcleo, propietaria de una pequeña embarcación amarrada en el lugar, ha denunciado la sustracción de una tabla de paddle surf junto con la boya de fondeo correspondiente que mantenía instalada en la zona de amarre.
Este hurto se suma a las reiteradas quejas por intrusiones en embarcaciones privadas. Según apuntan los afectados, personas ajenas se suben a las cubiertas de las barcas amarradas o fondeadas para saltar al agua o utilizarlas como zona de ocio sin el consentimiento de los dueños, provocando en ocasiones la pérdida de enseres personales. Ante la proliferación de estas conductas en diferentes calas del mapa menorquín, los usuarios del litoral reclaman una mayor vigilancia policial que garantice la seguridad de las embarcaciones y disuada a los intrusos.
