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El rastro de la Cova de s’Aigua en la cultura de Menorca

Diversas referencias relacionan esta cueva con leyendas, cuentos o escritos desde hace siglos

Así se retrató Sa Cova de S'aigo
Así se retrató Sa Cova de S'aigo
La relación entre ésta y la leyenda de la Ciutat de Parella está clara

El interés por la Cova de s’Aigua de Cala Blanca, que fue inaugurada el pasado miércoles para recibir visitas tras un proceso de recuperación de este espacio, no es nuevo.
Aunque el Consell Insular amplió a dos meses el curso de visitas gratuitas bajo reserva de entradas y que se agotaran en unas pocas horas, lo cierto es que veníamos de una época oscura para esta cueva.

Fue declarada “Bien de Interés Cultural” en 1966 pero se había convertido en un lugar en el que se acumulaba basura, que había quedado abandonado y que corría el peligro de perder el encanto de sus virtudes: un gran lago interior, los registros arqueológicos que permitieron hallar piezas de cerámica talayótica y pretalayótica, islámica e incluso restos de huesos humanos.

Según recordó Fina Salord el día de la inauguración de las nuevas instalaciones que han de convertir la Cova de s’Aigua en un atractivo turístico más, hay referencias de este lugar en las crónicas de John Armstrong, donde habla de las visitas frecuentes que los vecinos de Ciutadella hacen a la “cova Parella”. El Archiduque Luis Salvador también las visita y así las cita en su relato de viaje por Menorca.

El folklore une el extremo real e imaginario. Las “inmensas Cuevas de Parella” forman parte del subsuelo de las fincas de las posesiones de Parella y Parelleta de Ciutadella, desde donde se puede avistar en el horizonte una ciudad surgida del mar el día de Sant Joan.

Así reza un fragmento de la leyenda: “Moltes vegades ho haureu sentit contar: sa ciutat de Parella és una ciutat encantada davall ses aigos de la mar, restant d’ella es nom (que encara duu es sòl que ocupava, i forma ses possessions dites Parella i Parelleta de Ciutadella), i es soterranis de ses cases, ses immenses Coves de Parella (en ço de Parelleta). És a dir que es poder de s’encantament sols s’estengué a lo edificat damunt terra.
Es motiu de castigar-la amb s’encantament fou sa gelosia que contra Parella abrasava a una altra ciutat; no diuen quina”

El autor Carlos Garrido recoge el testigo de la fantasía y la cultura local en su Menorca Mágica, haciendo referencia a una cueva que reúne las mismas características que la Cova de s’Aigua. La escritora (y ahora consellera) Maite Salord se estrenó con un cuento donde el elemento de una cueva como ésta también se retrata a la perfección.


Comment

  1. … hala, otra vez que terminamos por hablar también de religión… las cuevas son reales, pero hay que aderezarlo mejor con un poco de fantasía por aquí, una leyenda por allá, gigantes, cabezudos, Atlántidas y dioses… todo en el mismo saco, la sal para darle gusto a la realidad… aún hay gente que cree que con estas milongas el producto se venderá mejor, aunque personalmente creo que no hace ninguna falta… da la impresión un poco de provincianismo..

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