La jornada de este jueves 6 de agosto se despierta en Menorca con esa calma densa y pesada tan característica del pleno verano mediterráneo. Desde las primeras horas del alba, el sol ha tomado el control del cielo insular prácticamente sin oposición, prometiendo un día caluroso en el que el termómetro escalará hasta rozar los 32°C.
El ambiente, marcado por una humedad cercana al 63%, convierte el paseo matutino por las calles de Maó o Ciutadella en una prueba de resistencia. La sensación de bochorno es palpable desde bien temprano, mientras que las mínimas, atrincheradas en los 25°C, garantizan otra noche ecuatorial donde conciliar el sueño no será tarea sencilla.
A mediodía, con el índice ultravioleta rozando valores elevados (nivel 7), la luz ciega los contornos de las calas y obliga a buscar cobijo bajo la sombrilla. Apenas una leve brisa de componente norte, que no superará los 15 km/h, sopla de manera tímida sin llegar a refrescar realmente el ambiente.
De cara a la tarde, la atmósfera ganará algo de dinamismo con la entrada de intervalos nubosos que tamizarán el sol, aunque las posibilidades de lluvia siguen siendo casi anecdóticas, sin superar el 10%. Menorca encara así un ecuador de semana típicamente agosteño, donde el mar se convierte en el único refugio firme ante un verano que no da tregua.
