Favaritx, el faro

Los faros nunca dejan indiferente. Tienen esa connotación de guardianes, de salvadores de vidas en peligro, de imposibles supervivientes a cualquier tempestad. De noche es sobrecogedor tumbarse en Favaritx a mirar el cielo mientras los cuatro haces luminosos del faro recortan parsimoniosamente el arco celeste hasta perderse en el horizonte.

El faro de Favaritx es el lugar más visitado por los turistas con guía, no es para menos, eya que permite mostrar un paisaje lunar que no  deja indiferente. El acceso por carretera es ya de por sí interesante, y el paisaje es de negra pizarra y engañosas aguas transparentes que se adornan de furibundas espumas cuando la mar anda brava. Pasen, vean y disfruten el paseo. Lleven cámara, la van a necesitar. Dense un baño en sus aparentemente inhóspitas aguas, llenas de cantos rodados, y aventúrense en este alucinante paisaje. Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para su cuaderno de bitácora. A partir de aquí, todos los faros que pueda ver por el mundo le traerán, con absoluta certeza, de vuelta a este.

Hay que tener en cuenta que este verano de 2018, para acceder a Favaritx, es necesario tomar un autobús en Maó ya que el paso con vehículo privado está vedado a la espera de construir un aparcamiento. De esta forma se impedirá a los coches ocupar zonas de alto valor natural y se protegerá el paisaje de la zona.

Secretos de oriente: Tortuga y Presili

Presili, o Capifort, disfruta de varios privilegios. En primer lugar, ofrece un amanecer épico, con el faro de Faváritx como guía solar y con ausencia casi total de compañía en la playa, porque pocos tienen arrestos para llegar hasta aquí a la hora señalada.
Para venir a Presili hay que coger el coche y, justo antes de llegar a Faváritx, hacerse con un buen sitio en el lateral de la carretera para poder hacer a pie el descenso hacia la playa. Sus arenas, sin ser blancas caribeñas, son puras, doradas y acogedoras. EL lugar es totalmente virgen e invita a la contemplación y al baño. Cubre hondo y no hay contaminación ninguna. Al ser una playa de paso hacia Tortuga, como lo es Binimel-la hacia Pregonda, son muy pocos los extraños que hacen parada seria. Sin embargo lo vale por derecho propio. Eso, claro, es beneficio de unos pocos, como ahora de usted que se ha parado a leer estas líneas.
Cala Tortuga, o Arenal de Morella, toma el nombre del hábitat de tortugas que pueblan la vecina laguna de Morella. Aquí también se disfruta de la vista del faro en primer plano, de arenas blancas y de aguas turquesas, siendo además punto preferente de naturistas. Se viene por el mismo camino que el de cala Presili, pero andando un poco más. También es muy virgen y se recomienda venir bien dotado de agua mineral.
Ojo. Están ustedes en el corazón de un Parque Nacional. Se ruega encarecidamente que respeten el entorno y que solo compartan la experiencia con gente que lo merezca. Las tortugas se lo sabrán agradecer. 😉

Secretos de oriente: Mongrofre

Savinar, es Savin, Mongofra Nou, todas son derivadas de la misma ecuación. Equidistante a Faváritx y a Addaia, Mongofre destaca por la reducida afluencia de turistas, incluso en temporada, pues ni su acceso es fácil, ni sus ventajas conocidas. Sin embargo, para el buscador de rincones especiales es un “must”.
Aquí se puede llegar desde el Camí de cavalls, pero no está en el Camí de cavalls, también se puede llegar desde la carretera de Faváritx, pero tiene pérdida. Daremos pocas pistas para poder mantener el secreto a salvo de perezosos, pero, aparte la descripción, se lo ponemos fácil a los aventureros de raza: las coordenadas están aquí, y las vistas están aquí.
Son 150 metros de ancho por 25 de largo de fina arena que le están esperando. Por algún extraño embrujo este fantástico paraje pasa desapercibido hasta de las embarcaciones. Aquí no hay ningún servicio a mano, por supuesto, esto es Menorca en estado puro. Si les hemos ayudado y han disfrutado la aventura, ¡regálennos sus comentarios!.

Camí de cavalls

Once kilómetros tiene este segundo tramo de Camí de Cavalls entre Es Grau y Faváritx. Son cuatro horas andando o una hora y media en bici, siempre mal calculados, pues nadie los recorrería indiferente a tanta maravilla como la que se puede disfrutar en el Parque Nacional de Es Grau. Para los ciclistas hay además ciertos tramos de playa en los que, por fuerza, habrán de desmontar sus ciclos y tirar a pie.
No se trata aquí de obviar el tramo uno, que va de Mahón a Es Grau y que no carece en absoluto de interés, sino de poner el foco en el privilegio de pasar por la Albufera de Es Grau, una maravilla digna de los mejores documentales de Nat Geo. Recomendamos tomarse un pequeño respiro con esta refrescante edición del programa 80 cm. de RTVE, que brinda un interesante resumen de todo lo que el Camí de Cavalls contiene. Spoiler para los más apresurados… el recorrido en kayak pasa por la albufera de Es Grau.
Les invitamos a profundizar, sin salir de esta página y sin más, en los puntos de interés que van a encontrar: Es Grau, Tortuga, Mongofre, Favaritx. Los amantes de la ornitología pueden degustar el aperitivo aquí.

Torre de sa Mesquida, ajedrez británico II

Sa-Mesquida-TOLOPrima-hermana de la torre de Fornells, la torre de sa Mesquida fue construida por los británicos como punto defensivo de la fortaleza de la Mola y de la propia capital, pues no habían de ser pocos los posibles atacantes que urdieran un ataque sorpresa a la ciudad sin penetrar por la entrada de la bahía.
La torre estás reforzada y preparada para resistir ataques terrestres desde el oriente, siendo de apenas dos pisos es de planta circular, como su prima, y también conserva un depósito de agua en su subsuelo para poder resistir largos asedios.
Hoy no se puede visitar, pues pasó a manos privadas en los años setenta, y tal vez, por sus especiales características, haya sido, sea y siga siendo una de las viviendas más codiciadas de toda la isla.

Sa Mesquida, la playa de Maó

Maó es, y no solo según su himno, una ciudad hermosa y galante, que tiene, además de muchachas bonitas y una gran electricidad (siempre según el himno), una de las mejores playas de la isla a estricto tiro de piedra: Cala Mesquida. Esto la hace ideal para quienes están en la ciudad de llevant y quieren referscarse en el mar
Cala Mesquida es el tesoro en el corazón de todo habitante fijo u ocasional de la capital. La razón es sencilla: es la playa-“playa” que más cerca está. Y otras razones más: está orientada al amanecer, es de arena, no se permiten embarcaciones, tiene socorristas, tiene otra playa de piedras un poco más adelante, tiene un párking bastante amplio, sus aguas suelen estar impecables gracias a las corrientes, tiene puesto de helados, está cerca de un par de restaurantes de renombre, con aguas tranquilas y poco profundas facilita el chapuzón de los pequeños y, además, está apartada de su propio pueblo colindante.

Son todos estos algunos ingredientes que hacen de esta playa la mejor opción tanto para un desayuno con champán bien frío después de una noche de juerga, como para ir a darse un chapuzón entre horas con familia o amigos a lo largo del día, sin perder por ello el día en Maó.

Cala sa Torreta, conocida de unos pocos

Sa TorrretaEstá más referenciada como cala Rambles y es un punto de especial interés por motivos bien distintos a los del bañista común. Es tesoro de ciclistas, pues el camino está muy bien indicado y tiene muchos alicientes para los amantes de la bici de montaña. Por lo demás es una playa virgen con mucha posidonia, con lo que no suele llamar la atención. Eso sí, en la playa de al lado hay, ya dentro del agua, muchos montículos de arena que aseguran un baño diferente.
Muy cerca está el poblado talayótico de sa Torreta de Tramuntana, bastante único por su localización y por conservar en muy buen estado, gracias también a sus escasos visitantes, taula, talayot y habitaciones. El poblado está en un área partiucular y abre al público los jueves de 9 a 13 horas.

Es Grau, la playa que nunca cubre

Es Grau es un antiguo poblado de pescadores muy cercano a Maó y cuya costa está protegida y salvaguardada por la isla dels Coloms. El pueblo es una delicia y en él puede uno perderse paseando, no mucho, pues es muy pequeño, y deleitarse con un picoteo en cualquiera de sus bares o de un buen pescado fresco en sus restaurantes más tradicionales.

Es mucho el encanto del pueblo y es mucho el encanto de la playa colindante. El aparcamiento está muy a mano y la playa es la preferida de las familias con niños. La razón más obvia es porque la extensión de arena en la que el agua no llega ni a las rodillas es de casi treinta metros. La razón no tan obvia es que los papás se pueden tomar algo tranquilamente mientras los pequeños se lo pasan pipa en total seguridad. Se puede pedir más, pero difícilmente mejor, ya que los peques, una vez lo han probado, siempre querrán volver.

Aquí hay muy buen servicio de autobús desde Maó, y es el lugar que da nombre al Parque Natural de la Albufera de Es Grau, más de 5.000 hectáreas de naturaleza protegida, un área protegida de renombre mundial por la riqueza de su población avícola y la diversidad de su ecosistema. Amor a primera vista.
Los nadadores expertos tienen en Es Grau un bonito desafío pues, con toda la prudencia que requiere el pasar a través del intenso trajín de embarcaciones que circulan por la isla dels Coloms, se pueden dar una panzada inagotable de descubrimientos, tanto por el litoral de la isla como por las diminutas calas frente a las que fondean y pernoctan los más curtidos veleros y los más fastuosos yates, deseosos de la intimidad que no encuentran en los puertos deportivos.

¿Y aquí dónde comemos?

Ya hemos citado el muy conveniente restaurante del aparcamiento de Binimel-la, que es el lugar más remoto en el que sentarse a comer al nordeste de Menorca cuando se va a descubrir las playas del norte.
De la misma forma hemos citado los bares y restaurantes que, en temporada, dan servicio a la urbanización Playas de Fornells, en Cala Tirant. Aquí se resuelve, cómodamente y en ocasiones con nota, cualquier necesidad gastronómica o alimentaria.
Sin embargo, por suerte o por desgracia, a pesar de encontrar ofertas muy honestas en ambos casos, todos palidecen ante la abundante oferta y calidad de los restaurantes de Fornells y Mercadal, auténticos puntos calientes de la gastronomía menorquina a los que se va a comer o cenar adrede y con reserva desde cualquier punto de la isla.
Por no perdernos en detalles citaremos unos pocos, a sabiendas de que Fornells es mundialmente fomasa por sus calderetas de langosta y Mercadal por su auténtica cocina autóctona. Imperdibles son: Es Cranc Pelut, Sa Llagosta, Sa Proa o Ca Na Marga (de carnes nobles, porque no todo es pescado) en Fornells -pero ni mucho menos los únicos o mejores, los nostálgicos echamos de menos Es Pla- y en Mercadal, aquí si mandando de forma incuestionable Es Molí des Racó, y a rebufo pero con mención especial Ca n’Olga o el Tast.
Hay mucho más, seguimos informando en la sección de restaurantes.

Playa y faro de Cavalleria. La playa.

La playa de Cavalleria es la más deseada y la más frecuentada de la zona de Fornells. Es virgen pero cercana, tiene un amplísimo aparcamiento relativamente cercano al agua y está de camino al faro de Cavalleria. Además, al llegar a la escalera de madera del lado izquierdo por la que se accede a la arena, ya podemos elegir el punto exacto en el que vamos a colocar las toallas. En el lado derecho hay otra playita que es punto preferente para los naturistas.

Su cercanía al cabo de Cavalleria y la peligrosidad de sus fondos para las embarcaciones dejan su horizonte bastante libre de barcos, claro que algunos valientes con profundímetro o mucho conocimiento llegan a acercarse un poco, pero no es lo corriente.

Aquí también hay que prever como mínimo algo de agua potable, sombrilla y merendola, especialmente si se viene con niños. Las puestas de sol de verano son tan espectaculares que es común el aplauso espontáneo al astro rey cada noche de verano que se esconde por el horizonte por parte de los que han sabido quedarse hasta la hora apropiada. No dejen que se lo contemos, véanlo.

Acceder al faro es situarse en uno de los mayores acantilados de la Isla con todo el mar ocupando el horizonte septentrional.

Por el camino,los restos de un antiguo asentamiento romano y su pequeño puerto.

Sólo un consejo más. No se olviden de cerrar las vallas y cercados al pasar con el coche.